LA VIDA BOCA ARRIBA (I)

Lleva Ana unas semanas con algo dentro de sí que no la deja tranquila. Nada amargo, al contrario: quizá, quepa describirlo como una sed dulce. Sed, sí; pero, ¿de qué?
Sabe perfectamente que es algo relacionado con su Fe. Sus años de vida despreocupada ya los dio por cancelados. Reconoce la vida como don y tarea. Y quiere vivir en serio. Cristianamente, es decir, como hija de la Iglesia.
Acude Ana a Kepa, un joven Sacerdote con el que ha ido ganando confianza, últimamente.
– Tú sabes que sólo tengo motivos para estar contenta. Me gusta mi trabajo de orientadora de empleo. En casa, lo que hubo ya ha sanado. Tengo amistades muy satisfactorias, aunque es cierto que algunas ya no me gusta frecuentarlas. Novio, ni lo tengo ni sé si lo echo en falta. Pero, no añoro las dos relaciones, algo más estrechas, con aquellos novietes de los que, en su día, me enamoré. Y, en la Parroquia, me gusta lo que hago; no me cuesta acercarme a ella.
– Ana, tú te tomas, cada día más en serio, el seguimiento de Cristo. Sacas muchos ratos para la Adoración Eucarística, te confiesas regularmente, te entregas sin reservas, allá donde estás…
– Bueno, no es para tanto. Tú, que me ves con buenos ojos.
– Ana, ¿has pensado en la Vida Contemplativa?
– ¿Qué quieres decir?
– Te pregunto si has pensado en una Vocación de especial Consagración; quizá, contemplativa. Ya sabes: “solo Dios”.
– Pero, Kepa, ¿lo que estamos diciendo significa una Vocación de ese tipo, necesariamente? ¿No encaja también para la vida matrimonial o para la vocación misionera, por decir algo?
– Sí, tienes razón. Pero, ¿tú lo has pensado alguna vez?
 
Continuará… 
Francisco Javier Rojas
Director del Secretariado para los Monasterios de Clausura de la Diócesis de Bilbao
(Visited 90 times, 1 visits today)

Related posts

Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.