Aintzaldun daigun Agate Deuna…

La semana pasada la Iglesia nos invitaba a celebra la fiesta de una gran santa muy querida por nuestro pueblo, Santa Águeda. Muy importante tiene que ser para a la Iglesia esta mujer ya que su nombre es uno de los nombres de mujer que se incluyen en el Canon Romano, la primera de las plegarias eucarística que el cura dice en la misa. ¿Pero quién fue? ¿Qué celebra el pueblo Vasco? Y lo que más puede interesar, ¿qué nos puede decir la imagen de esta mujer a nosotros hoy?

Esta santa, virgen y mártir del siglo III, fue ejecutada muy brutal y dolorosamente, la cortaron los pechos. Pero pasando por alto las comparaciones, esta mujer supo ser fiel a su amado Jesucristo pasando por humillaciones y hasta el derramamiento de sangre.

Para algunos será ya muy conocida nuestra tradición: las rondas que se hacen en cuadrillas, o en grupos escolares, o deportivos, por la calles de los pueblos y ciudades, por barrios de caseríos yendo de puerta en puerta cantando coplas a la santa y recogiendo dinero para diferentes causas sociales. Y como olvidar las makilas con los que se golpea el suelo rítmicamente. Al golpear el suelo y se canta:

Aintzaldun daigun Agate Deuna
bihar da ba Deun Agate
etxe honetan zorion hutsa
betiko euko al dabe.

Santa Ageda bezpera dugu
Euskal Herriko eguna
etxe guztiak kantuz
aukeratua duguna.

Bera-Kruz tik etorri gara
taldean neska-mutilak
Santa Ageda omenez hartuta
soinuaz eta makilaz.
Bat, bi hiru… Eup!

Alabemos a Santa Águeda
Mañana es el día de Santa Águeda
Deseamos a todos los de esta familia
Pura felicidad para siempre

Hoy es la víspera de Santa Águeda
Día Grande de Euskal Herria
En el que llenamos
todos los hogares de canciones.

Venimos de Bera-Kruz,
chicos y chicas, todos en grupo
para Homenajear a Santa Águeda
con nuestras voces y “makilas”
Un, dos, tres… eup!

Esta canción se suele hacer la víspera del día 5, día en que celebramos a la santa. Pero, ¿Esta tradición del canto que nos dice a nosotros de cara a la fe? Águeda, con la entrega de su vida, hizo honor a su nombre, que significa «buena». Ella fue en verdad buena por su identificación con el mismo Dios. Esta actitud nos puede ayudar también a nosotros, y en especial en estos momentos difíciles y duros de pandemia. Ya qué si nos fijamos bien, su bondad y su fuerza en la adversidad provenía del mismo Dios, fuente de todo bien. En efecto, ¿cuál sí no puede ser hoy para nosotros la causa suprema y total de bondad, sino aquel que es el Sumo Bien? Estos momentos de dificultades y de pruebas pueden ser, a la luz de la fe, momentos en los que más que nunca podemos meditar sobre nuestra actitud hacia los que nos rodean, hacia la sociedad. Si somos sinceros y coherentes con lo que celebramos y profesamos, difícilmente hallaríamos algo que mereciera la pena y la entrega total hacia los otros, como le ocurrió a santa Águeda.

Por eso, os quiero invitar en estos momentos, en los que quizá no podamos salir a cantar con los miembros de nuestra comunidad a acudir a esta santa:

Águeda, buena de nombre y por sus hechos; Águeda, cuyo nombre indica de antemano la bondad de sus obras maravillosas, y cuyas obras corresponden a la bondad de su nombre; Águeda, cuyo solo nombre es un estímulo para que todos acudan a ella, y que nos enseña también con su ejemplo a que todos pongamos el máximo empeño en llegar sin demora al bien verdadero, que es sólo Dios. (Del sermón 68 sobre Santa Águeda de San Melodio de Sicilia)

Juan Reyero Pontes

Residencia del seminario de Bilbao

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