Alegraos y regocijaos

El Papa Francisco publicó el pasado 19 de marzo, San José, su nueva exhortación apostólica Gaudete et exsultate sobre el llamado a la santidad en el mundo actual.

Con ella nos ayuda a reflexionar sobre un aspecto muchas veces olvidado en nuestra vida cristiana: ¿puedo yo ser santo, en mi vida cotidiana? Me parece interesante entresacar un párrafo, para ayudar a la reflexión y “abrir boca” para leer el texto completo:

14. Para ser santos no es necesario ser obispos, sacerdotes, religiosas o religiosos. Muchas veces tenemos la tentación de pensar que la santidad está reservada solo a quienes tienen la posibilidad de tomar distancia de las ocupaciones ordinarias, para dedicar mucho tiempo a la oración. No es así. Todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra. ¿Eres consagrada o consagrado? Sé santo viviendo con alegría tu entrega. ¿Estás casado? Sé santo amando y ocupándote de tu marido o de tu esposa, como Cristo lo hizo con la Iglesia. ¿Eres un trabajador? Sé santo cumpliendo con honradez y competencia tu trabajo al servicio de los hermanos. ¿Eres padre, abuela o abuelo? Sé santo enseñando con paciencia a los niños a seguir a Jesús. ¿Tienes autoridad? Sé santo luchando por el bien común y renunciando a tus intereses personales[14].

En nuestro contexto sólo faltaría: ¿Eres seminarista? … ¿Eres vocacional? … cómo completarías la frase, depende de lo que Jesús te pida a ti.

Para leer Gaudete et exsultate: Vatican.va

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