Cuando un amigo sufre

Patxo Ateca, de 18 años, nuevo seminarista de la Diócesis de Bilbao este curso 2017-2018, nos cuenta cómo fue su decisión de entrar al seminario.

El Señor sabe cuando y como llamar a una persona. Hay quien la descubre viendo pisadas descalzas en la nieve, leyendo el evangelio o simplemente escuchando las campanas de una iglesia cercana. En mi caso, se sirvió de un amigo enfermo para decidirme completamente a entrar en el seminario.

La labor del sacerdote era una labor que siempre me ha atraído desde muy pequeño debido a su dedicación a los demás a pesar de yo no estar nada interesado por Dios ni por la religión. Voy a misa desde pequeño ya que crecí en una familia religiosa y he ido a un colegio donde he recibido buena formación. Pero a pesar de ello, iba a misa por obligación de mis padres (como la mayoría de los niños en mi opinión). En la adolescencia, completamente igual que de pequeño, iba obligado a misa por mis padres y si había misa en el colegio, porque era una buena excusa para irse de clase.

En 2º de la ESO un amigo de clase enfermó de leucemia y esto hizo que me acercase más a Dios y empecé a ir a misa habitualmente y a rezar con el motivo de que mi amigo se curase. Le decía al Señor que como le matase que se olvidase de mi.

Estando en 4º de la ESO tuvieron que hacerle un transplante de médula a mi amigo debido a sus 2 recaídas que tuvo. Le hicieron el transplante en Madrid en el hospital Niño Jesús. Terminadas las vacaciones de Semana Santa del 2015, mi madre me contó que mi amigo había recaído otra vez y yo sabía que ya poco podían hacer pero yo no perdí la esperanza. Seguí rezando como de costumbre pero con más intensidad para que éste se curase. El día 30 de abril, estando en el colegio, nos llamó el director del colegio a mí y a otros 2 compañeros, que éramos los más cercanos a mi amigo, diciéndonos que recogiésemos nuestras cosas que venían a buscarnos. Con intuición de lo que pasaba recogimos nuestras cosas y fuimos al aparcamiento a esperar a nuestras familias. Mientras estábamos esperando, yo rezaba el rosario agarrado a una cruz del Buen Pastor que me había regalado un profesor ese mismo día, y que mi amigo tenía igual, pidiéndole a la Virgen que lo que nos iban a decir sea que se ha curado, pero no. Al llegar nuestras madres, nos comunicaron que ya había llegado el momento. Estuvimos juntos hasta que a eso de las 3 de la tarde cuando su madre nos llamó por teléfono diciéndonos que ya había fallecido.

A la semana siguiente, en el colegio, en una sesión de formación que tuvimos con un sacerdote del colegio, nos contó que mi amigo ofrecía todo su sufrimiento y su enfermedad por las vocaciones sacerdotales. En ese momento yo lo vi claro. Mucha gente me decía que el haber rezado por él esos 2 años, no había servido de nada y les decía que era mentira. Gracias a haber rezado, me acerqué más a Dios y me dió fuerzas para afrontarlo.


patxo atecaPatxo Ateca
Seminarista Diocesano de Bilbao
1º Filosofía (I Fase)

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One thought on “Cuando un amigo sufre

  1. Gonzalo

    Compañero de clase Patxo , inteligente , risueño y algo perezoso , ( los que te conocemos algo ,,) Madurez en la FE , es un regalo del Señor , que te ha concedido esa gracia .
    Fuiste valiente , eres valiente , seras valiente .
    Tu amigo ! estara en mi presente .
    Un abrazo .

    Quien no ha tenido tribulaciones que soportar, es que no ha comenzado a ser cristiano de verdad.
    San Agustín .

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