Día del seminario 2016: nuestros seminaristas

Cada vez que recuerdo lo que llevo de vida, veo que ha estado a mi lado. Incluso cuando quería caminar sólo, me acompañaba silenciosamente. Querer comprender su palabra y buscar en la ciencia la liberación de las personas, me acercó a Él. Ahora quisiera, como y con Él; orar, predicar y sanar.
(Txomin)

Cuando me preguntan acerca de la vocación, no sé bien qué decir, mucho menos cómo explicarla. La vocación es algo que no deja de sorprenderme: cada día la misma pregunta, pero con matices diferentes, cada día la misma respuesta, pero con mayor profundidad y sinceridad. Sé que Él quiere lo mejor para mí y confío en Él.
(Alex)

Estar con y para la gente es el mayor gozo que uno puede vivir en su ministerio. Contemplar las obras grandes que el Señor va haciendo en la vida sencilla de la gente y hacer presente ahí mismo a Dios. A esto estamos ardientemente llamados.
(Fran)

Lo mejor que podemos hacer es poner en el centro de nuestras vidas a Dios, cuya carga es ligera y su yugo suave, para salir a las periferias e invitar a cuantos nos encontremos a procurar este encuentro.
(Imanol)

La vocación al sacerdocio consiste en entregarse cada día más a Dios, dejándose modelar por sus manos, sabiendo que lo que se va a recibir no es más que felicidad en todos los momentos de la vida.
(Jaime)

Dios me ha mirado con una mirada compasiva y misericordiosa para, seguidamente, tenderme la mano invitándome a seguirle, y si quiere que le siga hacia el sacerdocio, eso haré porque se bien de quien me he fiado.
(Jorge)

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