DOCE PERDONES Y DOCE GRACIAS

Señor, te pido perdón por no haberme amado. Gracias, por revelarme que yo soy importante porque tú me has creado con un plan y propósito para mi vida y me ayudarás a llevarlo a cabo.

Señor, te pido perdón por todas las veces que no trate a los demás como quisiera que me tratarán a mí. Gracias, te doy por haberme revelado que todos somos útiles, y nuestros enemigos no son de este mundo.

Señor, te pido perdón por todas las veces que no confié en ti, que no te seguí, y que no escuche y aplique tu Palabra. Gracias, te doy por haberme mostrado que solo en ti puedo confiar, solo tú estás conmigo a todas horas y que tú Palabra es verdad, vida y sabiduría.

Señor, te pido perdón por todas las veces que centre mi atención en los ídolos de este mundo. Gracias, te doy por las experiencias y lecciones aprendidas pues tú me has revelado que tú eres el único Dios verdadero y que sólo tú puedes y quieres ayudarnos a mejorar y crecer como personas.

Señor, te pido perdón por las veces que no amé a los demás. Gracias, te doy porque tú me has enseñado que el amor todo lo puede y que el amor es el motor de nuestra vida.

Señor, te pido perdón por todas las veces que perdí la fe y dejé de creer en ti. Gracias, te doy por haberme sostenido con la diestra de tu justicia y por haberme levantado después de cada caída.

Señor, te pido perdón por todas las veces que tuve miedo, baje los brazos y me deje invadir por la angustia. Gracias, te doy por haberme dado fortaleza para superar todas las adversidades.

Señor, te pido perdón por todos los malos pensamientos a los que creí. Gracias, te doy por haberme enseñado que he de hacer caso al corazón y no a mi mente para tomar la decisión de creerte y llenar mis pensamientos con las buenas y sabías palabras contenidas en la Biblia.

Señor, te pido perdón por las ocasiones en las que me deje llevar por mi orgullo y soberbia, queriendo tener la razón. Gracias, te doy por haberme enseñado que la humildad es necesaria para darnos cuenta de que todos somos humanos y tenemos nuestros errores y debilidades.

Señor, te pido perdón por todas las veces que me dejé llevar por mis impulsos y cometí errores al no consultarte previamente. Gracias, por haberme mostrado que todo lo bueno requiere tiempo y esfuerzo y que la paciencia es necesaria durante todo ese proceso.

Señor, te pido perdón por aquellas veces que preferí estar solo que acompañado. Gracias, por todas las personas que has puesto en mi camino, por enseñarme que son con ellas con las que he de construir el Reino de Dios y que unidos somos más fuertes que separados.

Señor, te pido perdón por todas las veces que fui egoísta. Gracias, por enseñarme que es necesario compartir los talentos que me diste y comunicar tus valores y tu buena Palabra a los demás.

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Javier Sánchez.
Fase de residencia del seminario de Bilbao
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