DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO. «CICLO C» 4 DE AGOSTO DE 2019

DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO

CICLO C

4 DE AGOSTO DE 2019 

«GUARDAOS DE TODA CLASE DE CODICIA»

DISPONERSE

+ Una estampa, un crucifijo o una vela encendida son símbolos externos que pueden ayudarte a interiorizar, a entrar en la presencia del Señor.

+ Pide al Espíritu Santo que acuda en tu auxilio para llevar a cabo la lectura orante y creyente del Evangelio de hoy. Déjate guiar. No trates de marcar tú el paso, échate a un lado.

+ María fue experta en acompañar los procesos de quienes iban sintiéndose atraídos por el mensaje de Jesús. Pídele que te acompañe, que esté cerca de ti durante este tiempo de lectura en fe y con fe del Evangelio de hoy.

LEER 

+ Lee el texto varias veces. Señala las palabras más importantes para conocer el sentido del relato y especialmente la parábola.

+ Lee en tu Biblia: Lc. 12, 13-21

+ ¿De qué no depende la vida de alguien aunque ande sobrado de bienes? ¿Qué instrucción o mandato da claramente Jesús: “Mirad: guardaos de…”?

+ Más luz para profundizar en el texto: Ecl. 1,2; 2, 21-23 / Sal. 89, 3-17 / Col. 3, 1-5.9-11

+ Desde el punto de vista cristiano, las riquezas no son un seguro de vida. Más bien al contrario: las riquezas favorecen un estilo de vida esclavizada a las posesiones (Eclo. 1, 18-28) y un horizonte vital miope, como el del rico de hoy: comer, beber y disfrutar… Plantearse así la vida, dice el mismo Dios, es una necedad. Hay que ser “ricos ante Dios”, es decir, ayudar al prójimo con los propios bienes (Eclo. 29, 8-13) y hacerse un “tesoro en el cielo” (Lc. 12, 33-34).

ESCUCHAR

+ Mira de qué depende que seas feliz. Identifica qué es lo que de verdad enriquece a una persona. ¿Qué te supone ser rico ante Dios?

+ ¿Qué te sugiere la frase: “el que atesora para sí y no es rico ante Dios”? Deja unos minutos de silencio para que la conclusión de este relato te interpele. Rumia. Dale tiempo a la Palabra para que se asiente en tu interior.

+ Mira a Jesús que conoce al ser humano. Mira a Jesús que conoce su naturaleza, sus impulsos, sus motivaciones, sus pasiones y cómo funciona su corazón. Mira a Jesús que entiende el poder del dinero y la seducción que supone. Mira a Jesús que advierte de los peligros y tentaciones que conlleva. Mira a Jesús que deja claro que atesorar para sí no significa ser rico ante Dios. Mira a Jesús que nos permite elegir.

ORAR

+ Párate un momento. Trata de ser consciente de qué bienes posees, cuanto dinero tienes. Haz esas mismas cuentas ahora a la luz del Evangelio que has leído.

+ ¿Eres rico ante Dios? ¿Acumulas bienes por acumular? ¿Pones la confianza en tus bienes, en lo que posees? Habla con el Señor con confianza.

+ Habla con el Señor. Pídele perdón si tienes que hacerlo y pídele también que te ilumine para decidir sobre tus bienes con otros criterios. Dale gracias por todo.

VIVIR

+ Evita las teorías y los propósitos voluntariosos. No se trata de echarle muchas ganas, sino más bien de dejarse guiar por el Espíritu Santo en tu día a día.

+ ¿Qué mensaje tiene este texto para tu vida? ¿Sabes en lo que Jesús te pide que emplees el dinero y los bienes que posees en lugar de acumularlos por acumular?

+ Busca el modo de hacer vida el mensaje del Evangelio de hoy a partir de esta experiencia de lectura orante. No te líes con grandes planteamientos. Busca concretar con pasos sencillos y cortos que puedas ir realizando a tu ritmo.

TRES TAREAS

1.- Destaca las tres palabras que consideras claves para tu comprensión del texto.

2.- Construye una frase, una especie de antífona breve y sencilla, que resuma el mensaje central de esta lectura para ti.

3.- Encuentra en la lectura una acción pequeña, un gesto sencillo y concreto que poner en práctica para hacer el bien donde vives o trabajas.

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