A lo largo de los tres últimos domingos de setiembre EITB retransmite la celebración de la Santa Misa desde la parroquia de Érmua y lo que seguidamente voy a presentar es una serie de consideraciones en torno al modo en el que se lleva a cabo la grabación y algún detalle más.

En primer lugar recordar, que los datos de audiencia de la misa emitida por ETB 1 con motivo de la pandemia se han visto incrementados de manera sobresaliente. Se ha pasado de 12000 espectadores de media recogidos en datos de 2017[1] a los 38000 con datos del pasado mes de marzo[2]. Un incremento de más del 300%. Los datos hablan por sí mismos y es más que evidente que se trata de un servicio prestado a las personas que por razones de edad, enfermedad y por las consecuencias de la pandemia no pueden acudir de modo presencial y con carácter regular a las celebraciones en su comunidad parroquial.

Para que funcione adecuadamente la retransmisión es necesaria una estructura organizativa desde la propia EITB que pone los medios técnicos y humanos para llevar a cabo la grabación y desde la diócesis desde la que se emite un presbítero lleva a cabo coordinación de todo lo relacionado con la celebración eucarística: elección de la parroquia, calendarios… y además cuenta con un coordinador interdiocesano, también sacerdote.

Días antes de la emisión se desplaza a la localidad en la que se grabará un equipo técnico para tomar imágenes del pueblo y del templo para luego con ello hacer un vídeo de introducción que se visiona antes de comenzar la Eucaristía y con música de fondo grabada en la celebración. Al mismo tiempo los técnicos hacen su trabajo de preparación para tenerlo todo controlado el día de la grabación (ubicación de cámaras, micros, luces…).

El coro Pizpilu acompaña los cantos programados y ha ensayado varios día a la semana en la misma iglesia de Érmua; los lectores y acólitos se han preparado igualmente de entre quienes habitualmente colaboran desde en el equipo de liturgia.

Llega el día de la primera grabación y se presentan los técnicos con dos horas de antelación y seguido se ponen a trabajar y colocan todo el material necesario. El coro y el organista igualmente se ubican en sus respectivos lugares. Por lo demás, como la misa de cualquier sábado se prepara el templo, la sacristía, etc. y da inicio la Eucaristía que se emitirá al día siguiente por la mañana.

Así, llega la Santa Misa a todas esas personas que por diversas razones no pueden acercarse a su comunidad parroquial a celebrar la Eucaristía; además, la emisión por TV proporciona un enriquecimiento de quienes la siguen, por la diversidad geográfica desde la que se emite y que permite que haya variación en los lugares y en los celebrantes. Es una oportunidad de compartir la fe sin lugar a dudas y un auténtico servicio público que presta EITB en colaboración con las diócesis vasco parlantes.

[1]https://www.diariovasco.com/culturas/tv/201703/26/audiencia-misa-estanca-mientras-20170326092812.html

[2]https://www.elmundo.es/television/medios/2020/03/24/5e7a000821efa017298b4608.html


Imanol Atxalandabaso. Seminarista de tercera fase.

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