El verano de Imanol Atxalandabaso

Las actividades, que he llevado a cabo este verano, han sido las siguientes:

  • Una semana de acompañamiento en el campamento con los jóvenes de pre adolescencia de la Vicaría II, que se llevó a cabo durante la primera semana de julio en Natxitua.
  • Un curso intensivo de euskera de cuatro semanas.
  • Fuimos a Dublín al encuentro internacional de las familias, que clausurado por el papa Francisco en una misa de campaña multitudinaria.
  • El resto del periodo vacacional lo he pasado en Plentzia.

El campamento en Natxitua se desarrolló en la casa que disponen las Hermanas de la Pureza y en sus inmediaciones con un grupo de treinta jóvenes bajo la coordinación de Luismari Vega, titular de la UP Garbealde. Diversos colaboradores de toda la vicaría pasaron a lo largo de la semana y aportaron al grupo su trabajo y dedicación para que la chavalería lo pasara lo mejor posible.

Las actividades desarrolladas en el campamento fueron de lo más diverso:

  • Salidas al entorno natural de la zona: playas de Ea y Lapatza.
  • Taller de plastilina (debo decir que todos disfrutamos de lo lindo con la plastilina).
  • Taller de empanadas. ¡¡¡Qué, ricas estaban las empanadas!!! Pero mejor fue ver la cara de alegría de los chavales cuando salían de la cocina tras prepararlas.
  • Diversos talleres y juegos en los que se trabajaron aspectos relacionados con la fe de una manera lúdica y pedagógica.
  • Todas las noches se celebró un momento oracional comunitario en el que participamos todos los asistentes.
  • El último día, domingo, padres y madres se acercaron a recoger a sus hijos y antes de partir a casa se celebró una Eucaristía y una comida comunitaria de fraternidad y despedida del campamento.

Al día siguiente de finalizar la actividad frenética del campamento, sin solución de continuidad, me incorporé a un intensivo de euskera en la Universidad de Deusto con la finalidad de asentar las bases de todo lo estudiado a lo largo del curso y profundizar en la medida de lo posible en la siguiente fase.

Mientras duró el curso intensivo y el resto del verano he colaborado en cuanto me han solicitado en la parroquia de Plentzia en cuestiones de orden litúrgico, especialmente. El día de Nuestra Señora del Carmen partimos en la procesión marítima acompañando a la Virgen, momento en el que se rezó un respondo y se lanzó al agua una corona de laurel en memoria y recuerdo de todas las personas fallecidas en la mar. Una vez regresamos a tierra, tuvo lugar la tradicional Salve en las inmediaciones del Puerto.

Partimos en dirección a Dublín comandados por nuestro obispo, Don Mario, junto a familias de diversa procedencia geográfica, así como, con los responsables diocesanos del ámbito pastoral de la familia; donde hay que destacar el papel que jugaron Fran Albalá y su familia, pues se implicaron, para que todo saliera a la perfección. Mi felicitación a Fran y a su familia, lo prepararon todo, hasta el mínimo detalle para que el viaje y la estancia fueran lo más satisfactorio posible y es que cuando las cosas se hacen desde el amor… se nota.

El viaje a Dublín presentó dos partes claramente diferenciadas, una primera en forma de congreso y otra en clave celebrativa. El congreso presentó una cartelera de lo más diverso, en lo que a la familia hace referencia, con unos ponentes de contrastada trayectoria y fantásticamente organizado. La clave celebratiba vino marcada por el encuentro con el Santo Padre en una velada festiva el sábado y la Eucaristía del domingo.

Y poco a poco, sin darme cuenta el nuevo curso ya ha empezado. Es un curso de cambios para mí y el que pone fin a mis estudios de teología. Especial, porque cambio de destino de pastoral, de la zona encartada paso a la zona minera. Han sido dos años en la UP de Garbealde acompañado por Luismari Vega y las comunidades parroquiales que la componen (Aranguren, Balmaseda, Otxaran y Zalla). No puedo pasar por alto mi gratitud, una vez más, a estas comunidades y a las personas que las componen, con especial afecto a aquellas con las que he trabajado más estrecha y directamente y muy especialmente con quienes están atravesando un mal momento. Seguimos unidos en la oración, a pesar de la distancia.

Toca empezar otra etapa en lo pastoral y, con la ilusión de quien se inicia, comienzo este nuevo curso en un recién estrenado destino con nuevas posibilidades abiertas al encuentro con otros hermanos en la fe. Adelante con la misión.


Imanol Atxalandabaso, seminarista de segunda fase.

Imanol Atxalandabaso

 

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