EvangelizArte

       El arte y la religión han estado unidos desde tiempos inmemorables. El ser humano ha tratado siempre de expresar en lenguaje humano y digerible aquello que escapa a la comprensión obvia de la realidad: lo suprasensible, lo imaginativo, lo espiritual, lo desconocido, las emociones y los sentimientos. Cuando la realidad llega a su límite comprensible, las artes hacen un camino ascendente y trascendental que elevan al ser humano a una realidad que aliviana la angustia de su corazón y que le permite experimentar sensaciones más allá de lo que con palabras puede expresar.

        En este sentido la Iglesia ha sabido encontrar en el arte un medio óptimo para expresar las verdades fundamentales que los creyentes profesan, y que muchas veces se quedan cortas al tratar de aprisionarlas en el contexto del uso de caracteres lingüísticos. La música y la pintura han sido bastiones excepcionales para la evangelización a lo largo de la historia de la Iglesia, y alcanzan su culmen en la Edad Media y en el Renacimiento. Lo Eterno, la Trascendental, lo Bello, lo Armónico que se constreñía en las palabras escritas encuentra una vía de libertad en la expresión artística, que no solo comunica a los ilustrados su significativo contenido, sino que es capaz de hacer vibrar a los memos entendidos y los más sencillo, con sensaciones que trascienden a lo infinito.

        El mundo actual, con sus angustias y su acelerada vida, no escapa a esta realidad. Hoy más que nunca nos hemos convertido en una sociedad de lo sensible; la música invade nuestros hogares, nuestros celulares, nuestros ordenadores. El arte visual nos bombardea por todos lados: en Facebook, Instagram, WhatsApp, la Tv, el Internet. Estas formas de arte se han hecho más comunes y a accesibles a las personas. Pasamos horas de nuestro día en estos dispositivos mirando y escuchando un universo de cosas y como Iglesia no podemos ser indiferentes ante esta posibilidad de evangelización. En los últimos meses ha sido muy notable el aumento de la presencia católica en los medios y en las redes, considerándolas como nuevas oportunidades para acercar el mensaje de Jesús a personas, no solo de mi contexto cercano, sino incluso a aquellas que viven al otro lado del mundo.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es Albert3-1-1024x1009.jpeg

        ¿Cómo desaprovechar esta oportunidad, que literalmente, está al alcance de la mano de cada uno? Músicos, ilustradores, predicadores, tiktokers, maestros de espiritualidad, laicos, obispos, sacerdotes, religiosas, monjes, e incluso hermanos y hermanas de otras denominaciones cristianas, se han abalanzado a las redes como verdaderos pescadores de hombres para hacer patente el inmutable y siempre actual mensaje de Jesucristo, de modos y formas nuevas, atractivas y efectivas.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es Albert4-1024x1024.jpeg

         Aún, hoy día, el arte y la religión siguen uniendo sus lazos, no se pueden desligar, tienen una relación intrínseca que las hace inseparables. Es más, me atrevería a decir qué en una sociedad tan laicista como la de hoy, para muchos, el arte es quizá una de las pocas maneras en las que aún se puede hacer un acercamiento de la religión a las personas. Los templos se vacían, cada vez se habla menos de Dios pero la sensibilidad hacía lo Bello nunca dejará de estremecernos por dentro. Quizá el arte por si solo no garantiza una fecunda y profunda experiencia de Dios, pero, indudablemente, si puede ser una puerta que posibilite un encuentro transformador con Aquél que nos ha creado; y esa es una oportunidad que, como Iglesia no podemos dejar pasar.

Albert Peñaloza

Residencia Vocacional

(Visited 110 times, 1 visits today)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.