EXPERIENCIA MISIONERA EN ECUADOR AGOSTO 2019

Este verano, dentro del plan de formación del seminario, hemos vivido la experiencia misionera en Ecuador los seminaristas Imanol Atxalandabaso y Jaime Pizarro, acompañados por Aitor Uribelarrea, el rector del seminario de Bilbao. 

 

Después de haber pasado un tiempo de nuestro regreso a Bilbao, queremos compartir a grandes rasgos cuales han sido las vivencias que más huella nos han dejado. Las experiencias, a nivel espiritual y personal, han sido tantas que es difícil condensarlas en un solo artículo. Sin duda quedan grabadas en nuestra memoria llena de agradecimiento.

 

La primera, y es algo por lo que destacan esas tierras, fue la calurosa acogida que recibimos por parte de todas las personas. Todos se interesaban por nosotros y querían que compartiésemos ratos como la comida o tomar una sandía. Impresionaba que compartían todo lo que tenían, aunque no tuviesen mucho. Nos querían mostrar, y lo hicieron, que hay una gran alegría en el dar, aunque se tenga poco.

La segunda gran impresión fue la cárcel, a la cual fuimos todos los jueves, como se vivía en la cárcel, lo jóvenes que eran la mayoría de los presos, no nos dejaba indiferentes. La vida en la cárcel era muy pobre en muchos sentidos, y el grupo de la parroquia que acudía a acompañarlos nos decía que era una actividad que les llenaba. Una mujer llevaba ya unos quince años yendo los jueves a celebrar la eucaristía junto a ellos.

La tercera huella que se nos quedo grabada es la presencia de Dios en medio de la vida cotidiana. Todos tienen presente a Dios y hablan con naturalidad de la fe. hasta en los carteles de los autobuses se hablaba de Dios. dentro de este apartado quisiera señalar que las misas estaban llenas de personas jóvenes, en las parroquias había mucha juventud.

 

Dentro de la actividad pastoral de la parroquia, quisiera señalar la semana misionera. Esta consistía en ir cada día a una casa de una familia que asistía a catequesis y tratar un tema. Este año el tema era el de la familia. La acogida de estas catequesis fue muy grande, tanto que algunos querían que durase más tiempo, y quedaron con ganas de más.

Por último, aunque sé que experimentamos muchas cosas, quisiera hablar de la huella que han dejado los misioneros vascos en toda la zona de Los Ríos. Lo único que nos contaban era el agradecimiento hacia estas personas, desde el sacerdote Máximo Guisasola hasta Paulino Ordax, que es el sacerdote con el que estábamos en la parroquia.

Con todo ello, solo nos queda dar las gracias por todo lo que hemos recibido durante el pasado mes de agosto.

Jaime Pizarrro (Seminarista de segunda fase)/ Imanol Atxalandabaso (Seminarista de tercera fase)

jaime pizarro

Imanol Atxalandabaso

 

 

 

 

 

 

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