DOMINGO IV DE CUARESMA

CICLO A

22 DE MARZO DE 2020

 

DISPONERSE

+ Si haces deporte o vas al gimnasio ya sabes lo que es  disponerse: hay que calentar antes el corazón. Ahí está la clave para hacer oración y conectar con Jesús.

+ ¿Has vivido experiencias de que el principal esfuerzo de la lectio es dejarse llevar por el Espíritu Santo? La experiencia enseña que lo importante es la confianza y apertura de corazón que entregas al Señor. ¿Crees que todo depende de ti?

+ Pide al Espíritu Santo sabiduría para conocer más a Jesús y vivir como Él. Es un don para leer las Escrituras de su mano que nos libera de muchas rutinas.

LEER 

+ Prueba hoy, a tu manera y como puedas, a leer creyendo que el texto es Palabra de Dios para ti y que Él quiere hablar contigo dentro de tu corazón.

+ Lee en tu Biblia: Jn. 9, 1 – 41

 + ¿Sabes qué significa la palabra “signo” en el evangelio de Juan? ¿Ves cómo los fariseos interpretan las cosas de Jesús? ¿Ves cómo el ciego dijo con los ojos del corazón: “creo, Señor”?

+ Más luz para profundizar en el texto: 1ª Sam. 16, 1.6-7.10-13 / Sal. 22, 1-6 / Ef. 5, 8-14

+ “Yo soy la luz del mundo”: de hecho da la vista al ciego de nacimiento. Los judíos no ven esa luz, están ciegos porque quieren. Ante la evidencia ponen dificultades absurdas (no respeta el sábado, no era ciego de verdad, Jesús es un pecador y no puede hacer esos signos, no sabemos de dónde viene…). En realidad no quieren creer. El ciego va recuperando la vista y sobre todo encontrando la fe poco a poco: cuando dice al final: “creo, Señor”, es cuando en realidad recobra la vista, ve la “Luz del mundo”.

ESCUCHAR

+ Fíjate bien: hay ciegos que no ven con los ojos y cristianos que no vemos a Jesús con los ojos de la fe. ¿Qué hizo Jesús en los ojos y en el corazón del ciego?

+ ¿Toca tu corazón lo que hizo Jesús con este ciego? ¿Cómo te suena esto de “ver para creer” y “creer para ver”? ¿Te ocurre a ti algo de lo que pasó a este ciego? ¿Tratas a Jesús como luz del pequeño mundo en el que te mueves y vives?

+ Hoy más que mirar a Jesús te invitamos a reflexionar con que ojos miras a Jesús. Los fariseos eran los más ciegos, porque no querían ver. Tenían el corazón tan sellado y ocupado con la ley, el sábado, el templo… que no podían creer lo que veían hacer a Jesús: que el ciego lo sintiera como Señor y le entregara su corazón.

ORAR

+ ¿Cómo andas de los ojos del corazón? ¿Cómo te deja esta lectura la vista y la fe en Jesús?

+ Habla con el Señor de lo que pasó en los ojos de este ciego. Cuéntale la historia de tu poca fe. Si tus ojos no ven lo que hay que ver, dile al Señor que te opere.

+ En la lectio los ojos que más ven son los del corazón. Así leemos los misterios de la vida de Jesús en la oración.

VIVIR

+ ¿Qué dice a tu vida de fe este pasaje? ¿Ves la relación entre ceguera y pecado? ¿Qué opinas de la relación entre los fariseos religiosos y el ciego?

+ Procura encontrar algún detalle sencillo y concreto que puedas compartir haciendo el bien entre las personas que vives.

+ ¿Qué tiene que ver con tus cosas diarias que Jesús es la Luz del mundo? ¿Llega esta luz a tus heridas, a tus problemas, a tus relaciones…?

TRES TAREAS

  • Destaca las tres palabras que consideras claves para tu comprensión del texto.
  • Construye una frase, una especie de antífona breve y sencilla, que resuma el mensaje central de esta lectura.
  • Encuentra una acción pequeña, un gesto sencillo y concreto que poner en práctica donde vives o trabajas.
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