LA VIDA BOCA ARRIBA LV

– ¡Vamos a sentarnos un poco, Pablete, venga!
– ¿Sentarnos, en horario de apertura? ¿Estás enfermo, Papá?
– ¡Qué va, hombre! ¿Qué hay de malo en que quiera charlar un momento contigo, siempre y cuando no nos interrumpan?
– ¡Por mí, de maravilla! Supongo que esta será hora valle, más bien, ¿no?
– Así es, ¡aunque nunca se sabe!
– Ya sueles decir que el negocio siempre tiene un punto imprevisible.
– Me está viniendo muy bien tu ayuda de hoy, Pablo; ¡muchas gracias!
– Yo, encantado, ya lo sabes. Ahora, me queda sólo un examen, y es de una asignatura que he llevado bien al día.
– Me han dicho varias clientas que es de llamar la atención lo servicial que se te ve.
– Gracias. La verdad, es algo que me vienen inculcando en el Seminario, ya antes de empezar, incluso.
– ¡Vaya, yo pensaba que era cosa de tu madre y de tu padre!
– Jajajajá, vosotros, siempre tratando de apuntaros tantos. Reconozco que buen ejemplo no nos ha faltado nunca en vosotros. Pero, de ahí a que hagamos caso los hijos…
– No, ese automatismo se suele echar a faltar, jajajá.
– En casa, siempre os hemos visto daros sin medida; entre vosotros y a los hijos, sobre todo. El otro día lo comentábamos Ana y yo.
– Bueno, hijo, vamos a cambiar de tema, que estoy muy sensible y me asoman las lágrimas a la mínima.
– ¡Estamos apañados contigo, jajajajá!
– No creas que tu madre y yo no tenemos nuestra prueba por delante: casi en el mismo día, os vais Ana y tú, y nos quedamos solos.
– Es verdad, con eso de que Ana empieza el Aspirantado en la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, tan celebrada por las Pasionistas, es en septiembre cuando dejaremos de dar lata por casa.
– Ya, ¡pero a medias! Que tú creo que vendrás los fines de semana; y ella, a temporadas, durante el primer año. ¿No es eso?
– ¡Ah, lo que te pone a prueba es que sólo nos vayamos a medias! ¡Ay, Tasio de mi alma, siempre has sido de intención aviesa!
– Jajajajajá. Me has desenmascarado.
– Lo de Rebe sí que me parece duro de verdad.
– ¿A qué te refieres?
– Sus padres no aprueban que empiece en el Monasterio.
– ¡Pobre! Bueno, ya soléis contar que tampoco su vida parroquial ha sido nunca vista con buenos ojos por ellos.
– ¡Eso es! Yo creo que Ana ha influido mucho en ella. Y ¡qué caray!, en la Parroquia ha encontrado un ambiente que merece la pena. Y Cristo, ¡vaya si la merece!
– No veo el modo de que Ama y yo pudiéramos ayudar, pues les conocemos de vista, justo justo.
– Es difícil. Además, ellos son más bien contrarios a la Iglesia. Las cosas como son.
– ¿Y cómo lo lleva Rebe?
– Yo la veo serena, y lo mismo dice Ana, que la conoce mejor. La madre va a acompañarla al Convento el 14 de septiembre, en la Fiesta de la Cruz, porque dice que eso no se lo puede negar a una hija: ayudarla en un traslado, ante un cambio mayor en su vida. Pero, me temo que su actitud será más bien fría. Y su padre, ni eso.
– Hay que arropar a esa chavala: ¡menuda procesión llevará por dentro! Y rezar mucho por ella.
– ¡El timbre! ¿Quieres que atienda yo? ¿A que no?, jajajajá.
Continuará…
Francisco Javier Rojas
Director del secretariado para los Monasterios de Clausura de la Diócesis de Bilbao
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One thought on “LA VIDA BOCA ARRIBA LV

  1. reina maria jimenez bravo

    Este es uno de los capítulos más bonitos..aquí el Padrecito se lo curro bien
    Saludos chicos rezo por todos

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