LA VIDA BOCA ARRIBA LXI

                                                                                                                                                             Daimiel, 14 de noviembre
Querido Kepa:
¡Cómo pasa el tiempo! Hoy, 25 días desde que llegamos aquí las tres. En sólo cinco, volvemos al Convento, a casa. Te contaría muchas cosas. ¡A ver si soy capaz de resumir!
Lo mismo que allá, como catorce de mes, hemos tenido bastante gente en la Misa celebrada en la iglesia del Noviciado masculino y de la Casa de Espiritualidad. Ya sabes, Santa Gema Galgani. Reconozco que a mí no me dan mucho fervor sus estigmas. Tampoco la sensibilidad de Rebe creo vaya por ahí. Quizá, más, la de Nekane. Pero, es una Santa de la Orden, ¡y joven! A ella me encomiendo con toda mi alma, por supuesto.
Sin embargo, los 26 Beatos Mártires de esta Casa sí que me llegan muy dentro. ¿Sabes que algunos ya habían sufrido persecución en México? Además, 16 de ellos estaban en edades comprendidas entre los 18 y 21 años. ¡Fíjate, de nosotras, sólo Nekane está en esas, y por poco tiempo! ¡Qué fidelidad, animados por el mismo Cristo, a Quien recibieron en la Comunión, al ser desalojados del Convento por los milicianos! 
¿Crees que mi ser será también capaz de centrarse en «El Solo Necesario»? ¡Ojalá! El Director de la Casa de Espiritualidad, a cuyo cargo estamos aquí, nos insiste mucho en simplificar, en centrarse, en soltar adherencias. Hemos conectado muy bien con él, lo cual es especialmente interesante, pues él mismo nos dará Ejercicios, con la Comunidad, en la Octava de Navidad.
El día anterior al viaje a este lugar, celebramos al Fundador, S. Pablo de la Cruz. Pude saludarte tras la Misa Solemne, que presidió D. Zacarías. ¡Cuánto me gustó su Homilía! Sobre todo, aquello de que la Cruz no sólo no pasa nunca de moda, sino que es, de hecho, la única vía de Salvación. Per Crucem ad Lucem.
Pero, no sabes qué ambiente tan maravilloso tuvimos en la Comunidad: como siempre, muy acogedor, pero, en esta ocasión con especial alegría. Naturalmente, servidora tuvo una de su intervenciones para la posteridad, y no me refiero al estampadito con que adorné el hábito de la Madre Cruz, cuando se me cayó el pastel de nata sobre su pecho.
 
Me da vergüenza recordarlo, pero no se me ocurrió mejor cosa que iluminar a todas con la siguiente ocurrencia: «Tratándose de quien se trata, en esta Festividad, ¿no deberíamos dedicar, mejor, la jornada al ayuno, en lugar de comer tan espléndidamente?» La Tiburciana me lanzó una mirada inquisitiva que me hizo sentir la mujer más ridícula del mundo. Y añadió con suavidad: «Lo que toca hoy es celebrar la Gloria de Cristo que comparte S. Pablo de la Cruz, ¿no te parece Ana?»
Nosotras tres hemos hecho muy buen grupo. También, Nekane parece como si se hubiese criado con nosotras. Sigo admirándola. Lo que más me impresiona es su humildad; sin fingimientos. ¡Y qué bien se le da la huerta! No como a esta urbanita.
De aquellos diez días que pasamos fuera del Convento, ya sabes bastante, pues pude contártelo en persona. Lo que más me satisfizo fue la alegría que encontré en la familia. Mi abuela no paró hasta poder conocer a la Madre Cruz, a quien felicitó con entusiasmo por decirnos aquello de «¡fuste, hijas, que tengáis fuste, lo primero!»
La pobre Rebe encontró frío el ambiente en su casa, pero D. Serafín se multiplicó, como sabes, y también mi familia estuvo muy cerca de ella.
Ayer me llegó carta de Pablo. Está un poco asustado con la Filosofía, pero contento, en general. Dice, medio en broma, medio en serio, que le cuesta acostumbrarse al ritmo de vida del Seminario, donde el día comienza pronto, termina tarde y siempre hace mucho calor. Sin embargo, a este hermano mío enseguida se le nota: ¡está feliz!
Así pues, Kepa, lo que te cuento es viva muestra de que la Vocación es camino de plenitud; ¡y no supone arruinar la vida! Mira lo que nos ha dado para leer hoy el Director Espiritual de aquí: «¿Quién es más libre? ¿Quien se reserva todas las posibilidades por temor a perderlas, o quien se dedica decididamente a servir y así se encuentra lleno de vida por el amor que ha dado y recibido?» Esto es lo que Benedicto XVI dijo en 2007 a gentes como Anita, tan temerosa hace unos meses.
En fin, tengo muchas ganas de contarte más cosas, en persona. Y que me informes tú también de algunas novedades. Algo hemos sabido de que Paco Asteguieta está trabajando con otras tres mozas y menos mozas; ¿o eran cuatro?
Rezo cada día por tu Ministerio. Al que tantísimo debo.
¡Que Dios te bendiga!
Con mucho cariño
         Ana
(final)
Francisco Javier Rojas
Director del secretariado para los Monasterios de Clausura de la Diócesis de Bilbao
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