LA VIDA BOCA ARRIBA XIII

De nuevo, comen juntos Kepa y D. Serafín. Pero, esta vez, no se han encontrado circunstancialmente, sino que ha sido aquel quien ha pedido la cita.
– Donse, ¿qué me puedes decir? Es que, yo llevo dos meses sin una sola noticia. Desde que se presentó, recién llegada del pueblo.
– Mira, no te creas que sé gran cosa. Lo cierto es que, últimamente, la veo muy poco. Justo, justo, para la Misa del Domingo. Naturalmente, yo me dejo caer, de vez en cuando, aquí y allá, con alguna preguntilla. Ya sabes que el disimulo no es lo que peor se me da.
– Ya lo recuerdo, sí, jajajá.
– Sé que, desde que volvió, ha bajado su presencia en todo: en la Misa diaria, en las actividades de la Parroquia, en la Capilla de Adoración Perpetua… Pero, por lo menos, sin llegar a dejar nada. Si se sigue confesando o no, no lo sé…
– ¡Menos mal, que se mantiene!
– Hace unos días, supe que se la ve con un chico. Yo mismo les tuve, este último Domingo, en Misa. Tiene aspecto de chaval serio. El hermano de Ana… ¿cómo se llama?…
– Pablo.
– ¡Eso, Pablo! Pablo debió de comentar, en la Cofradía, que se conocieron Ana y el chico en una fiesta de la Hospitalidad de Lourdes, a la que la llamaron unas amigas para que les echara una mano.
– ¡Caray, Donse, anda que no está dando vueltas este asunto!
– Mira, Kepa, nada se ha perdido. Déjala que se aclare. En realidad, no ha cerrado ningún grifo de la Gracia ni ninguna puerta de la Iglesia.
– Tienes razón. A ratos, miro todo lo relacionado con Ana con unas ansiedades de auténtico novato. Como si una Vocación fuera obra mía.
– Bueeeeeeeno, no creo que estés tan despistado sobre tu papel, Kepa; ¡ni mucho menos! Lo que pasa es que se nos cuelan ilusiones, de inspiración humana, que molestan, a veces. De todos modos, aún no está dicho que esa intuición tuya sobre Ana y la Vida Contemplativa esté errada. Ni tampoco que no vaya a convertirse en realidad. ¿No estaremos ante una nueva versión de Jonás, que se dirige a Tarsis, siendo así que el Señor le ha enviado a Nínive?
– ¡Gracias, Donse! Esperaremos y rezaremos. Al fin y al cabo, también nos hacen falta Matrimonios santos.
– ¡Vaya que sí! En fin, Kepa, aquí me tienes, también a mí, ocupando, con todo esto, mucho espacio de mi corazón y mucho tiempo de mi oración. ¡A ver si tú te crees que yo no quiero a Ana! ¡Y a ti, a rabiar!
¡Camarero, la cuenta! Lo de este no me cobres, que no ha comido casi ná; jojojojó.
– ¡Jajajajajá! Donse, ¡tú siempre el mismo!
(Continuará)
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2 thoughts on “LA VIDA BOCA ARRIBA XIII

  1. reina maria jimenez bravo

    Por favor no dejen de publicar la vida boca arriba que estoy enganchada Ana nos tiene en un sin vivir oración y comiendo palomitas
    Gracias rezo por ustedes
    Un abrazote

  2. Lara

    Qué importante es el acompañamiento, un buen acompañamiento que de espacio a la persona para encontrar su camino y para encontrarse con Dios.
    Me gusta poder ver esta historia desde la perspectiva de Kepa y Don Serafín, la implicación y preocupación de aquellos que acompañan a Ana, pero sobretodo su oración, porque sin ella, no vale de nada.

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