– Kepa, esto va decantándose, creo.
– ¿Por dónde vas, Paco?
– Ana me repetía, impresionada, una cita. Más o menos: para avanzar en el camino de la perfección, es necesaria una devoción mariana que sea tierna, filial y perseverante.
– Paco, sólo sé que no es mía.
– Madre Magdalena Marcucci.
– Ya…
– J. Pastor.
– Paco, tú siempre has sido un tipo serio, que nunca me has venido con mandangas.
– Bueno, Kepa, no hago sino compartir contigo lo que yo mismo voy aprendiendo.
– ¿De quién?
– De Ana.
– Yo jamás le he oído la mención de esos nombres ni tampoco esas frases.
– Lo tiene, a su vez, de Nekane.
– ¡Ahora!
– Te sitúas, ¿verdad?
– Sí, claro, o sea que debe de tratarse de algo relacionado con…
– Intuyo que vas bien, Kepa.
– Nekane ha pasado quince días con las Pasionistas. Y Ana quería estar con ella después.
– ¡Exacto! Y de esa cita, entre otras cosas, estuvimos hablando largo y tendido. Fue una conversación larga.
– O sea, que crees que las preferencias de Ana se inclinan por las Pasionistas.
– Vamos por partes. Primero, tengo que explicarte por qué me adelanté, sin dar tiempo a que hablara contigo, como suele hacer.
– Oye, Paco, no me vengas con eso. ¡Ni que fuera una clienta o así!
– Pero…
– ¡Que sigas, hombre! Estoy seguro de que tu intención no puede ser más recta.
– ¡Gracias, Kepa, por tu confianza! ¿No te has fijado en lo que ha adelgazado Ana?
– Sí, eso lo ve cualquiera. Dice que ahora practica el ayuno con asiduidad; y con sentido, añadiría yo.
– ¡Exacto! Y tenía auténtica prisa por estar con Nekane. Ésta me dijo que no salía de su asombro: se bebía sus palabras; todo le parecía relevante. ¡Fíjate lo extrañada que estaría la chavala de tener pendiente, con esa fascinación, a la mujer que le había interesado por la Vida Contemplativa!
– ¡Y tan extrañada!
– Kepa, puede que…
– Oye, esa Madre Magdalena, ¿quién es?
– Una Pasionista italiana, Fundadora de los Monasterios de Bilbao y Madrid. De gran hondura espiritual, se carteaba con el Padre Arintero, que recabó su colaboración para la revista Vida Sobrenatural. Allí escribió con seudónimo: J. Pastor y otros.
– ¡Madre mía, cuántos frutos de Santidad, en la Vida Contemplativa!
– ¡Y tanto! Por cierto, esta mujer es Venerable.
– O sea, que nuestras Pasionistas pueden encontrarse, para alborozo suyo, con dos candidatas a la vez. Es lo que me estás dando a entender, ¿no?
– Sí, pero…
– ¿Pero?
– ¿No recuerdas que Donse algo quería tratar conmigo?
– Sí, lo recuerdo.
– Pues, podemos estar hablando de tres.
– ¿Qué me dices, Paco?
– O de ninguna. Todo puede ser.
Continuará…
Francisco Javier Rojas
Director del secretariado para los Monasterios de Clausura de la Diócesis de Bilbao
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