LA VIDA BOCA ARRIBA XVI

– ¡Ay, Kepa, no creas que no es frustrante, a veces, mi trabajo! Y eso que me resulta, también, muy gratificante, porque como orientadora de empleo puedo ayudar a mucha gente. Pero, por mucha otra, poco más puedo hacer que ser amable y tener paciencia. Para muchas personas, no se ven expectativas; parece no existir horizonte para ellas.
– ¡Cuánto bien haces con una actitud así!
– Y rezar. Eso es lo principal. Sin lo cual, todo mi trabajo, incluida su parte exitosa, no tiene ningún sentido. Kepa, rezar es lo más práctico que hay. ¿Qué te parece mi descubrimiento?
– Una Gracia especial de Dios. ¡Qué me va a parecer, si no!
– No sé si te conté que, hace meses, por Navidad, llevé a mi madre y a una prima suya, a un Convento donde ésta tiene una tía. Está justo entrando en nuestra Diócesis vecina…
– … y, sin embargo amiga, jajajajá.
– ¡Jajajajá! No son tan mala gente, es cierto, jejejé.
– Me hablas de las célebres Rosalindas, ¿verdad?
– ¡Eso es! No sabía que fueran tan famosas.
– Bueno, al menos, los amantes del turrón las tenemos en muy alta estima.
– ¡Vaya, mira qué visión tan espiritual de la Vida Contemplativa!
– ¡Jajajá! No, si su valor se lo da lo que son; pero, yo las conozco por lo que hacen, jajajá.
– En fin, Kepa, ¡qué cosas tienes! De todos modos, reconozco que la compra de turrón era uno de los móviles importantes de la visita.
– ¡No te digo yo!
– Escúchame un momento, plis, que yo voy a otra cosa. Es algo a lo que, entonces, no presté mucha atención, pero que me viene rondando en estos días. Después de haber hablado con la tía de esa prima de mi madre, fuimos a la tienda del Monasterio, donde nos atendió otra Hermana, más joven, aunque asimismo de Votos Perpetuos. Allí no había prisa; de modo que, estuvimos de charla otro buen rato.
Pues bien, como mi madre le preguntó por sus tiempos de oración, nos contestó, con toda naturalidad que, en su jornada cotidiana, hay largos ratos de oración personal, además de los establecidos por las normas de la Comunidad. Vio que mi madre se sorprendía y añadió: «Cuando, un día, el Señor me pregunte: ‘¿Qué has hecho con la Vocación que te di?’, ¿qué le contestaré, si no?»
Hemos de responder de lo que el Señor nos da, Kepa. El Sueño de Dios para mí no es sólo cosa de Dios y mía, sino que hay en juego mucho bien que Dios quiere hacer a la Iglesia y a al mundo, ¿no es así?
(continuará)
Francisco Javier Rojas
Director del secretariado para los Monasterios de Clausura de la Diócesis de Bilbao
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