LA VIDA BOCA ARRIBA XXI

– ¡Hola, Ana! ¿Qué tal vives?
– ¡Ay, Kepa, mejor! Pero, ayer, llegué como si me hubiera bebido un cántaro lleno de leche de pantera.
– ¡Hay que ver, chica! ¿Para tanto fue?
– Sí, luego me dio un poco de vergüenza el numerito que le monté a D. Serafín, al llegar a la Parroquia.
– ¡Anda, sagerá, que algo me ha contado él esta mañana! Ya sabes: los encuentros de Curas dan para ponerse al día de algunas cosas.
– Sí, me consta, jejejé. Volví decepcionada. Me doy cuenta de que hay algo de infantil en ese sentimiento, pero no puedo mirar a las Mikelinas con los mismos ojos. Quizá, si me acerco a las Rosalindas…
– Ana, permíteme placarte en seco.
– ¡Bueno, eso sí que es una novedad!
– Tú sabes que D. Serafín fue Visitador de Monjas de Clausura…
– ¡Qué me dices! No tenía ni idea.
– Ya ves, el bueno de tu Párroco pertenece a una generación nada amiga de ponerse en el centro. Siempre se mostrarán preocupados por ti, aunque ellos se encuentren mucho peor. Hablar de sí mismos, justo, justo, cuando van a confesarse o al médico.
– ¡Menudo ejemplo! Yo, que siempre estoy con lo mío, como si fuera el ombligo del mundo…
– Pues bien, ahora ya sabes que fue Visitador de Contemplativas. Fue de sus primeras encomiendas. Y la primera gran pruebe de obediencia de su Ministerio. Esto lo sé porque algo se dejó decir el año aquel que estuve con él, recién ordenado.
– Eso me cuadra bastante. Siempre me ha dado más ánimos para la Vida Religiosa activa…
– ¡No te precipites, Ana! Entonces, la verdad sea dicha, las Monjas debían de estar bastante dejadas de la Mano de Dios. No les hacía caso ni el Tato. Y D. Serafín soñaba con un destino rural, en el que entregarse a la gente cuerpo a cuerpo.
– En eso es un auténtico maestro.
– En fin, cinco años estuvo de Visitador. Cuando había, en la Diócesis, más de cuarenta Comunidades de Clausura femeninas. Que se pateó ni sé las veces. Y hoy es el día en que sigue repitiendo, cuando hay ocasión, que los recuerda como los años de más grata memoria.
– Esto sí que no lo hubiera imaginado yo. Desde luego, D. Serafín no tiene nada de ingenuo para decir algo así.
– ¡En absoluto!
– ¿Por qué fueron tan felices aquellos años?
– Casi siempre lo explica igual: «¿Son, a veces, las Monjas fuente de contradicción? ¡Sí! Pecadoras son, ellas también. Pero, ¡nunca he palpado una Santidad tan densamente concentrada como en los Monasterios! ¡Cómo me edificaba, tantísimas veces, su testimonio! Desde luego, lo que yo pueda ser en mi Sacerdocio no podría entenderse sin su ejemplo y oración.»
– Kepa, no me digas más; ¡mil gracias por tu placaje! Me acabas de aportar mucha materia que llevar ante el Señor.
Continuará…
Francisco Javier Rojas
Director del secretariado para los Monasterios de Clausura de la Diócesis de Bilbao
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One thought on “LA VIDA BOCA ARRIBA XXI

  1. Lara

    Como siempre, poniendo todo ante el Señor, que es el único camino para tener la certeza de tomar la decisión adecuada, sea del tipo que sea. ¡Gracias Ana y ánimo con tu búsqueda!

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