LA VIDA BOCA ARRIBA XXIII

– Te vi ayer en la charla, Kepa. Pero, ¡estabas muy atrás!
– Sí, tenía que salir deprisa. No me pude quedar al turno de preguntas.
– ¡Jo!, pues, hubo una que fue muy desagradable.
– ¡Vaya!, pero, en general, creo que suelen ser preguntas interesantes o, por lo menos, amables.
– Aquella, más que pregunta, fue una de esas «charlas paralelas».
– ¡Caray!
– El tipo aquel…
– Ana, que te pierdes…
– Era un seglar de Valdecolmillo que empezó a decir que la Vida Contemplativa es un género de vida antievangélico, porque lo que toca es ser «levadura en la masa», en lugar de huir del mundo, como si éste no tuviera nada de bueno y no fuera, hoy, en nuestro tiempo, cauce privilegiado para evangelizar a la Iglesia, tan desnortada…
– Sí, éste no parece que fuera muy amable.
– Me levanté, con el propósito de contestarle. Menos mal, que Rebe, que me acompañó, tiró de mí para que me volviera a sentar. Ahora me doy cuenta de que mi actuación, si no, habría estado fuera de lugar, completamente.
– ¡Qué temperamento, chica!
– ¡No veas qué bien le contestó la ponente! En forma y contenido.
– Se la veía muy sensata y asentada.
– Yo casi no conozco el mundo cofrade, pero coincidí, en la salida, con unos que iban diciendo que tenían que acercarse, también ellos, de un modo más afectuoso y solícito al Monasterio que hay en su territorio parroquial. Me pareció entender que eran de una Cofradía de Sietepisos.
– Fue impresionante el modo de acercarse a los Conventos que presentó la charlista. ¡Y todo tan sencillo!
– Y entrañable. ¡Y evangélico! Los Monasterios como testigos, por la radicalidad en la entrega al Señor de Monjes y Monjas, que han descubierto el «Unum Necessarium» del que habla Jesús a Marta, en Betania, y han «escondido su vida, con Cristo, en Dios» para estar siempre cerca del «tesoro escondido».
– ¡Eso es! Se trata de una suerte de perfección en la vivencia de la Consagración con Cristo de cada Bautizado.
– ¿Antievangélico? ¡Y el Papa venga a decir que las Monjas de Clausura son imprescindibles para la Iglesia y su Misión en el mundo! Que, desde los Claustros, nos llega el grito jubiloso: «¡Hemos encontrado al Señor!»
– Tranquila, Ana. De esas, oirás muchas.
– Es verdad. Yo me quedo con el modo de responder de la chica que nos ofreció la charla. Un vivo ejemplo del «bien decir» en que tanto nos insiste D. Serafín. Y muy concreta, en el modo de cultivar la cercanía y la ayuda a la Vida Monástica.
– ¡Qué maravilla! Y ¡qué pena, habérmelo perdido!
Continuará…
Francisco Javier Rojas
Director del secretariado para los Monasterios de Clausura de la Diócesis de Bilbao
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One thought on “LA VIDA BOCA ARRIBA XXIII

  1. Lara

    Esa vocación tan desconocida y tan poco comprendida muchas veces y por tantos, pero de la mano de Ana y su proceso vamos quitando prejuicios

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