Lourdes 2015: algunas impresiones

Miguel:

“Es una experiencia muy bonita que recomiendo a todas las personas para poder vivir unos días de encuentro con gente de la que podemos aprender mucho”.

Imanol:

“En Lourdes he acompañado a enfermos y les he ayudado en lo que han necesitado; también, trasladé enfermos en los carros por los diversos puntos del Santuario cuando lo han requerido.

Por otra parte, lo que más me ha llamado la atención es la fe depositada en la Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de Lourdes, en forma de esperanza y de ganas de vivir de la que hacen gala los enfermos y discapacitados; a pesar de las dificultades en las que viven en su día a día, en ningún momento se ha echado en falta una sonrisa cómplice, un gesto de amabilidad o de gratitud”.

Alberto:

“Como seminarista veo que igual el espacio donde mejor se puede servir es en las mañanas en el hospital, porque los voluntarios que son más jóvenes les cuesta más ir a primera hora de la mañana. Entonces para mí, seminarista ya más adulto, y con otros más adultos también es un espacio donde podemos ser útiles para ayudar a los enfermos a levantarse, estar con ellos y acompañarles, hacerles sentir como ellos son, que son personas como cualquiera de nosotros; en el sentido de que a veces pueden sentirse menos valoradas por su enfermedad, o pueden sentirse que no son válidas, y sin embargo, nada más lejos de la realidad, porque son perfectamente dignas.

El tiempo de estar en Lourdes es muy gratificante en el sentido de que hay muchos actos litúrgicos que a uno le pueden ayudar a estar con Dios, constantemente en ello, e ir serenando el alma y tomarse un tiempo para dejar a un lado las preocupaciones pastorales del día a día y estar tomando calma y pasando el tiempo con Dios, que tanta falta nos hace”.

Jaime:

“Ha sido una experiencia muy bonita estar con enfermos y ancianos ayudándoles, y me lleva a pensar que pueden estar pasando todo el tiempo en una residencia a la espera de que alguien los visite”.

Borja Uriarte:

“Para mí la experiencia de Lourdes es un fin de semana que nos permite acercarnos a un ámbito que no estamos acostumbrados, que es la enfermedad. Y me quedo sobre todo con la reacción de los enfermos por un lado: acercarse a la Virgen, al amor de una Madre. Vete a saber lo que sentirá cada uno, ¿no? Pero se aferran a ello, y eso les da fuerzas. Ciertamente se les ve felices, sonríen. Es un fin de semana agradable también, que salen de sus espacios habituales (que vete a saber también cómo están…). Me quedo con esa reacción de la vivencia fuerte e intensa que tienen los enfermos en Lourdes.

Por otro lado, pues el número de gente que va a ayudar. Jóvenes y no tan jóvenes que emplean ese fin de semana casi casi al 100% a los enfermos. Y luego la capacidad que tiene el amor a una madre como es la Virgen María para juntar a tanta gente de todo el mundo. Culturas tan diferentes, idiomas diferentes, pero que al final lo importante, lo central es el amor a una Madre”.

Alex:

“Mi experiencia este año ha consistido en levantar, asear y vestir, acompañar a uno de los enfermos con su silla de ruedas, así como limpiar habitaciones. Personalmente, he preferido irme pronto a la cama para estar fresco al día siguiente y poder estar con los enfermos como merecen.

Se me ha ofrecido hacer lo mismo que otros años, pero ésta ha sido la vez que más he estado con los enfermos y más he aprendido y disfrutado con ellos”.

Jorge:

¿Qué he hecho en Lourdes? Mi labor en Lourdes este año ha sido variada, al igual que otros años. Fundamentalmente me he acercado con los carros a recoger a personas en sus hoteles, ayudar en la bendición con el santísimo y, uno de los días, echar una mano a levantar y asear a las personas que dormían en el Accueil.

¿Qué destacaría o qué me ha llamado más la atención? Indudablemente, y como me imagino que le sucederá a la mayoría, me sigue fascinando la confianza que ponen en mi los que no se pueden valer por sí mismos. Esto lo digo porque pienso que ayudar es sencillo, lo complicado es dejarse ayudar por otro, ya que dejarse ayudar significa que también yo tengo carencias y debilidades, y reconocerme necesitado de otro cuesta.

Fran:

“Este año he podido participar por primera vez de una peregrinación a Lourdes con todas las letras de la palabra, pues la primera vez que vine, fue más para visitar rápidamente, y puedes caer en la tentación del turisteo. Sin embargo en esta ocasión he podido acercarme como peregrino, participando de las distintas oraciones y visitas, como diocesano, conociendo gente de las parroquias, movimientos y de la Hospitalidad, y también como voluntario, haciendo mi pequeña aportación en la mañana del domingo atendiendo enfermos o haciendo camas, o tirando de las sillas para acompañar algunos ancianos o enfermos. ¡El próximo año… más!”

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