No seguimos una idea

El Rector del Seminario diocesano, con motivo del Día del Seminario, nos pidió a todos los seminaristas que le facilitáramos una frase para insertar en el Kronika que se iba a publicar. Posteriormente, tras sopesar qué deciros en el día de hoy, Luismari (párroco de la UP de Garbealde) me sugirió que explicara la frase en cuestión.

No seguimos una idea, seguimos a Cristo, Mensaje y Mensajero.

No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o por una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona (Deus caritas est, 1).

La fe no es ética, ni una ideología; la fe es un encuentro, una adhesión personal vivida comunitariamente (en la Iglesia).

Fruto de ese encuentro surge el compromiso del amor que activa nuestra experiencia de fe, de manera que desde ese momento estamos en situación de transmitir y dar gratis lo que gratis hemos recibido. La fe.

Decimos que Jesucristo es Mensaje y Mensajero simultáneamente, porque Dios Padre lo envió al mundo como Mensajero para comunicar el Evangelio, el mensaje del amor; pero es también el Mensaje, porque en Él mismo se condensa la realidad del Hombre Nuevo y de este modo nos redime por medio de la Cruz y por medio de su Resurrección, nos salva y nos permite alcanzar la libertad como hijos de Dios. Por ello, decimos que es el Verbo Encarnado y san Juan dará inicio a su Evangelio destacando que la “Palabra se hizo carne“.

Jesucristo verdadero Hombre y verdadero Dios.

Con nuestro testimonio de imitación a Jesucristo es posible evangelizar. Se dice de los primitivos cristianos que rompían los esquemas de los paganos y de los gentiles, quienes no creían, por el modo en el que se amaban: ¡Mirad como se aman! (Tertuliano). San Pablo lo recoge en la célebre lectura de la Primera carta a los Corintios: el amor, lo primero. O dicho en palabra de san Agustín: “En lo esencial, unidad; en lo dudoso, libertad; en todo, caridad”.

Pero para llevar a cabo esa labor de evangelización es necesario que las comunidades estén lideradas por sacerdotes previamente formados en los seminarios.

Los seminarios son lugares de discernimiento y de formación de los candidatos llamados por Dios al sacerdocio. Las funciones de los presbíteros se resumen en: regir (desde la sede), anunciar (desde el ambón) y celebrar (desde el altar).

Los seminaristas hemos respondido al Señor a imitación de María:

Hágase en mí según tu palabra

En el seminario un grupo de once personas estamos siendo formadas para discernir esa vocación y para poder llevarla a cabo algún día si Dios así lo quiere.

La cuestión de las vocaciones, ante todo es una cuestión de Dios, pero existe la tendencia a considerarlo como una responsabilidad de la jerarquía o de la curia. Una cuestión que es responsabilidad de los demás. Pues no, es cosa de todos. Todos conformamos la Iglesia.

Así que voy a encomendaros unas misiones, aunque sé que todos las lleváis a cabo a diario:
1. Que recéis por las vocaciones religiosas y muy especialmente por las de nuestro seminario.
2. Que estéis atentos y vigilantes en la comunidad para detectar signos de vocación y proponerla sin miedo a quien consideréis que la tiene.
3. Que también recéis por nuestro obispo, por los sacerdotes y por los diáconos; muy especialmente por los más mayores, enfermos y en dificultad.

En la capilla del sagrario de la Iglesia de san Severino de Balmaseda se encuentra un precioso retablo que al igual que en la parroquia de san Miguel de Zalla en la parte posterior en una de las paredes laterales se encuentra el conjunto de imágenes que representa el pasaje en el que desde la Cruz Jesús dice a María:
Mujer, ahí tiene a tu hijo;
Y luego le dice a Juan:
Ahí tiene a tu madre.

En Aranguren, por otra parte, la iglesia dedicada, precisamente, a la Inmaculada Concepción presenta en un lugar privilegiado una imagen de la misma; elevemos nuestra mirada a María y digamos sí a nuestra Madre en el Cielo.

Por ello, continuemos pidiendo la intercesión de la Virgen María para que su Hijo no se canse de enviar trabajadores a su mies.

No quisiera finalizar sin felicitar a todas las María Inmaculada, Conchi, Inma, Concha, Puri, Garbiñe, etc.


Imanol AtxalandabasoImanol Atxalandabaso
Seminarista Diocesano de Bilbao
2º Teología (II Fase)

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