PEREGRINACIÓN A MEDJUGORJE

Quiero compartirles la peregrinación que hice la semana de Pascua, con un grupo de alrededor de 50 personas, la mayoría de la diócesis de Bilbao, pero también con personas que procedían de Guipúzcoa, Zaragoza, Murcia y Cataluña a Medjugorje en Bosnia y Herzegovina, un lugar al que acuden muchas personas a orar y a vivir los sacramentos, especialmente el de la reconciliación y de la comunión, pero también a recorrer los sitios donde algunas personas dicen que se apareció (y se aparece) la Virgen María, (la Iglesia no se ha pronunciado sobre la veracidad de estas apariciones)

Medjugorje es un pueblo pequeño que se ha desarrollado gracias a las peregrinaciones y en el que uno encuentra muchos testimonios de conversión, tanto entre las personas que iban en el mismo viaje y que repetían visita hasta por quinta vez, pero también entre los habitantes del pueblo.

Patrick, un canadiense que después de llevar una vida muy desorganizada con varios divorcios, sus hijos sumidos en las adicciones y una total falta de valores, que de acuerdo a lo que él mismo cuenta se debía a que su vida estaba totalmente alejada de Dios, sólo centrada en el dinero, se convirtió gracias a la Virgen, empezó a frecuentar los sacramento. Abandonó esa vida carente de valores y decidió dejarlo todo para irse a vivir a Medjugorje, y construir un lugar para sacerdotes en agradecimiento, porque por medio de ellos, gracias a los sacramentos, se hace posible una vida verdadera, feliz, llena de amor y cariño, que es la que él tiene ahora y que se refleja en su alegría, su buen humor y la paz que transmite y que también se ve en su esposa Nancy, el medio de su conversión. Los invito a ver su testimonio que se puede encontrar en internet y que está lleno de graciosas anécdotas.

Medjugorje es un sitio en el que se facilita abrir el corazón a Dios por el ambiente y la disposición de todos los que van, a la oración y a querer encontrarse con Cristo, pero para lo cual no hace falta irse tan lejos, porque a Él lo encontramos, gracias a Dios, en la parroquia más cercana a donde nos encontremos, en el sagrario, en la misa, en la comunión; y Su perdón, en reconocer nuestra debilidad y el deseo de acudir a un sacerdote para reconciliarnos con Él.

¡¡¡Feliz Pascua a todos!!!

David Garrido Seminarista de segunda fase.
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