Peregrinación diocesana a Lourdes

El pasado fin de semana hemos tenido la bendición de poder participar un año más en la peregrinación a Lourdes, siendo alrededor de unas 650 personas, donde cada uno de los participantes de dicha peregrinación consideramos que hemos podido participar de diferentes actividades, las cuales nos han fortalecido y motivado a continuar ayudando al prójimo.

El viernes por la tarde tuvimos la celebración de la Eucaristía, donde el Evangelio del día nos presentaba una gran interrogante: ¿Qué buscáis? Pues desde ahí partió la reflexión para todo el desarrollo de esta actividad. Don Mario, nos exhortaba sobre qué íbamos a buscar ese fin de semana en Lourdes, fue una pregunta que intensificó la colaboración que como voluntarios íbamos a realizar estos días.

 

Las actividades que se nos pedían a los voluntarios eran: ayudar a las personas enfermas, dándoles de comer en los diferentes horarios, acostarlos por la noche, levantarlos por la mañana y también hacerles participes el día viernes de la Eucaristía, por la noche el rosario con las antorchas, luego el día sábado: participar de la Eucaristía en la gruta por la mañana, después la foto para el recuerdo, y posteriormente nos dirigimos ha realizar el viacrucis presidido por Don Mario,  luego por la tarde participar en la procesión eucarística, y por la noche realizar una pequeña velada donde ellos mostraron sus diferentes talentos. El domingo participar de la Eucaristía internacional y después de esto prepararnos para regresar a Bilbao.

En cuanto a nosotros los seminaristas ayudamos atender a las personas enfermas, y también en los servicios litúrgicos. También algo que me llamó la atención fue la participación de muchos jóvenes de la diócesis, quienes demostraron mucha disponibilidad y entrega durante las diversas actividades realizadas, siempre mostrando una sonrisa desde el inicio hasta el final.

De manera personal considero que ha sido un fin de semana muy bien aprovechado, no solamente para poder servir a estas personas, sino también para poder reflexionar sobre la fragilidad humana y a la cual cada uno de nosotros puede llegar, a una enfermedad que va a necesitar ayuda de alguna otra persona, por eso si ahora lo hacemos con amor, entrega y disponibilidad, en algún momento también puede ser que otras personas nos ayuden a nosotros de la misma manera.

En cuanto a la oración es un lugar en la cual puedes dispersarte, pero también puedes concentrarte y aprovechar mucho tiempo para la oración personal, ya que es un espacio muy tranquilo y donde se puede sentir la paz de Dios.

Para finalizar creo que es muy conveniente agradecer primero a Dios, por la oportunidad que nos permitió servir y venir desde aquel lugar fortalecido de su presencia; en segundo lugar a la Virgen en la advocación de Lourdes por los muchos favores concedidos por su intercesión. También a los miembros de la hospitalidad que cada año organiza esta actividad con mucha entrega, de la cual nos hacen partícipe. Ahora nos corresponde seguir en cada una de nuestras actividades, dando frutos de aquello de lo cual recibimos este fin de semana que Dios nos regaló.


Fabián Santos, es seminarista, de tercero de teología. 

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