PRESENTACIÓN DEL SEÑOR CICLO A 2 DE FEBRERO DE 2020

DISPONERSE

+ Comienza pidiendo al Espíritu Santo que te dé luz y te guíe. Míralo así: “Es Dios quien quiere hablar conmigo en la lectura”. Dirígete a María como Madre que te enseña a escuchar.

+ ¡Aquí estoy, Señor, ante Ti, una vez más!. En el silencio. Esperándote. En tus manos.

LEER 

+ Para comprender qué dice el texto busca el sentido de cada frase. Procura hacer una lectura lenta y atenta, sin prisa. Usa las notas, comentarios y ayudas que ya tienes en tu Biblia.

+ Lee en tu Biblia: Lc. 2, 22-40

 +Busca en un vocabulario bíblico el significado de las palabras: profeta, liberación, primogénito, purificación. ¿Cuántos personajes intervienen en este relato? ¿Quiénes hablan? El resto, ¿qué hace?

+ Más luz para profundizar en el texto: Mal. 3, 1-4 / Sal. 23 / Heb. 2, 14-18

+ José y María consagran a Jesús a Dios y lo rescatan, como manda la Ley (Ex. 13, 1-2.15; Lv. 12, 6-8). Simeón, guiado por el Espíritu Santo, saluda al Niño como el Salvador de todos los pueblos y la luz de todas las naciones, abriendo el panorama estrecho del judaísmo. La Ley, el Templo, Simeón, Ana: todas estas instituciones y personas representan al A.T. que reconoce y acoge al Mesías universal. Pero su destino, insinúa Simeón, será trágico: una “bandera discutida”. María será la primera en sufrirlo.

ESCUCHAR

+ Para que la Palabra suene en tu corazón, guarda silencio. Busca un mensaje del texto para tu vida, tal como estás ahora. Rumia, da vueltas, deja que hablen las palabras.

+ La vida sigue. Tiene su propio devenir. Las cosas suceden en nuestra vida vertiginosamente, mientras otros nos cuentan lo que nos va a pasar. Nosotros, en medio de todo, miramos sorprendidos.

+ Pero, atravesando esta realidad, como una espada, está Jesús, callado, dejándose ver y sentir, que va creciendo y haciéndose firme ante mirada atenta, como la que José y María, sus padres, ponían en Él.

ORAR

+ Responde a lo que dice el Señor. Habla con Él en confianza. Exprésale lo que sientes y sucede en tu corazón. No se trata de grandes ideas, sino de estar en su misericordia.

+ Te ofrezco cuanto soy y tengo, mi Dios. Me entrego a Ti en este mundo que gira y cambia. Confío en Ti, Señor, que permaneces robusto y firme, porque sé que no soltarás mi mano.

VIVIR

+ Mira la realidad que estás viviendo estos días desde los ojos de Jesús. En cada lectura hay un mensaje para evangelizar la vida con amor. Cuando ya no puedas más, comienza el poder de la Palabra.

+ Vemos día a día cumplirse los peores augurios: en la economía, en el trabajo, en la vida familiar… Sin embargo, Dios nos acompaña. Búscalo. Lo encontrarás en lo cotidiano, en lo sencillo, en el silencio interior. El Señor te hará sabio y fuerte para que sigas adelante.

TRES TAREAS

  • Destaca las tres palabras que consideras claves para tu comprensión del texto.
  • Construye una frase, una especie de antífona breve y sencilla, que resuma el mensaje central de esta lectura.
  • Encuentra una acción pequeña, un gesto sencillo y concreto que poner en práctica donde vives o trabajas.
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