Proyecto educativo

La pretensión del proyecto educativo del Seminario Diocesano posee el objetivo fundamental de ayudar a “formar los futuros presbíteros diocesanos seculares que la Iglesia necesita y espera” tal y como afirma el Ideario marcado por el mismo Seminario, basándose mayoritariamente en la Pastores Dabo Vobis.

El presente proyecto educativo mantiene el recorrido en tres etapas, guardando cada una de ellas progresividad respecto a las demás dentro de todo el proceso. Al mismo tiempo, cada etapa tiene su entidad propia, que viene definida por el objetivo global. En este sentido, se trabaja con tres objetivos globales:

Primera etapa: “Objetivar y verificar la opción vocacional al ministerio presbiteral”
Segunda etapa: “Asimilar e identificarse personalmente con el ser ministerial del presbítero diocesano secular”
Tercera etapa: “Completar en la praxis el proceso de identificación con el ministerio presbiteral”

Cada objetivo global se desarrolla en diversos objetivos específicos, en referencia a las cinco dimensiones de la formación: humana, espiritual, intelectual, apostólica y comunitaria. Además, de los objetivos el proyecto educativo propone medios con la intención de ir realizando los objetivos establecidos.

Del mismo modo, en cada etapa se especifican también unos criterios de paso que orientan la progresión a la siguiente etapa.

Algunas de las razones a destacar por las cuales el proceso educativo es dividido en tres etapas son:

  • la necesaria progresividad educativa como criterio pedagógico fundamental;
  • la progresividad de la propia maduración humana, en tanto que las edades de los seminaristas suelen coincidir en sus exigencias formativas con los diversos niveles indicados en el progreso educativo;
  • la necesidad de que la formación intelectual tenga un proceso escalonado de asimilación de contenidos y reflexión de los mismos;
  • la necesidad de ir asimilando una vivencia y una práctica espiritual propia del presbiterado;
  • el dinamismo pastoral que se necesita en nuestra Iglesia, para llevar a cabo en la sociedad una acción evangelizadora realista.

En cuanto a la duración de las etapas de formación, de una manera orientativa, constan de dos años la primera, tres la segunda (coincidiendo estas dos con los años de estudio, tanto de filosofía, la primera, como teología la segunda) y finalmente dos años la tercera etapa. Por consiguiente, el proceso educativo dura aproximadamente de siete años, salvando las excepciones que se consideren oportunas atendiendo al criterio de personalización.

Es importante recalcar que todo el proceso mira hacia una inserción realista y con garantías en el presbiterio diocesano, para realizar, junto con el Obispo de la Diócesis, la tarea evangelizadora, en el territorio de Bizkaia.

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