¿Qué regala el cura?

Visibilidad del Buen Pastor

Brevemente cabe responder que el cura presta el inestimable servicio de hacer visible sacramentalmente que la comunidad cristiana está referida a Cristo, el Buen Pastor, el primer Servidor: “Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve” (LC 22,27).

El cura es un “sacramento-persona”. Es decir, Cristo se apropia de un individuo visible para significar que en realidad es El quien anima, envía y preside la comunidad. Donde más externamente aparece esto es en la celebración litúrgica.

Por el bautismo y la confirmación, toda persona cristiana es testigo y sacramento de la presencia de Jesucristo y, en ese sentido, le “re-presenta”. La especificidad del cura consiste en evocar a Jesucristo de modo sacramental, institucional. No es, por tanto, un delegado de la comunidad sin más, sino un instrumento del que se “apodera” Cristo públicamente para el servicio de la comunidad. Ahí reside el significado del sacramento del orden.

De modo análogo a la diferenciación y sintonía simultáneas existentes entre Jesucristo y la Iglesia como su Cuerpo, convergen en el cura el hecho de ser miembro de la comunidad como cualquier otra persona y el de situarse ante ella como representante de Cristo en cuanto cabeza de la comunidad.

Esta peculiaridad no puede servir de argumento para justificar el señorío sobre la comunidad o un ejercicio autoritario del ministerio, sino que quiere expresar la convicción de que sólo Jesucristo es el Señor de la Iglesia y de cada una de sus comunidades.

Servicio a la comunidad evangelizadora

El sujeto primero que evangeliza es el pueblo de Dios, visible en cada comunidad cristiana. Ésta es el Cuerpo de Cristo en cada lugar, como afirma el Vaticano ll: “En estas comunidades, aunque muchas veces sean pequeñas y pobres o vivan dispersas, está presente Cristo, quien con su poder constituye a la Iglesia una, santa, católica y apostólica” (LG 26). En ellas, el cura es el que “pro-cura” (cuida, anima, facilita) que la comunidad seguidora de Jesús dé testimonio fidedigno del Evangelio.

Los aspectos fundamentales del ministerio del cura y de los obispos — siempre al servicio de la misión de la comunidad entera — se han expresado clásicamente mediante tres verbos (enseñar, santificar, apacentar) o los correspondientes sustantivos (maestro, sacerdote, pastor). Cabe distinguirlos, sin separarlos; ninguno de ellos es independiente de los demás.


A lo largo de estas semanas, vamos desgranando el segundo folleto “Tras Él”, escrito por Ángel Mari Unzueta.


angel mari unzueta

Angel Mari Unzueta
Vicario General de la Diócesis de Bilbao hasta el presente curso 2017-2018
Autor del Folleto “Tras Él 2: Identidad y misión del presbítero” (2003), de la Pastoral Vocacional Diocesana y el Seminario Diocesano de Bilbao

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