Salir de uno mismo #PapaFrancisco

Con este último fragmento, y a las puertas de la Navidad, terminamos nuestra reflexión propuesta para este Adviento sobre las  palabras del Papa Francisco en el encuentro con los seminaristas, novicios y novicias el sábado 6 de julio de 2013 (Sala Pablo VI, Roma).

Querría deciros: salid de vosotros mismos para anunciar el Evangelio, pero, para hacerlo, debéis salir de vosotros mismos para encontrar a Jesús. Hay dos salidas: una hacia el encuentro con Jesús, hacia la trascendencia; la otra, hacia los demás para anunciar a Jesús. Estas dos van juntas. Si haces solamente una, no está bien. Pienso en la madre Teresa de Calcuta. Era audaz esta religiosa… No tenía miedo a nada, iba por las calles… Pero esta mujer tampoco tenía miedo de arrodillarse, dos horas, ante el Señor. No tengáis miedo de salir de vosotros mismos en la oración y en la acción pastoral. Sed valientes para rezar y para ir a anunciar el Evangelio.

Querría una Iglesia misionera, no tan tranquila. Una hermosa Iglesia que va adelante. En estos días han venido muchos misioneros y misioneras a la misa de la mañana, aquí, en Santa Marta, y cuando me saludaban, me decían: «Pero yo soy una religiosa anciana; hace cuarenta años que estoy en el Chad, que estoy acá, que estoy allá…». ¡Qué hermoso! Pero, ¿tú entiendes que esta religiosa ha pasado estos años así, porque nunca ha dejado de encontrar a Jesús en la oración? Salir de sí mismos hacia la trascendencia, hacia Jesús en la oración, hacia la trascendencia, hacia los demás en el apostolado, en el trabajo. Dad una contribución para una Iglesia así, fiel al camino que Jesús quiere. No aprendáis de nosotros, que ya no somos tan jóvenes; no aprendáis de nosotros el deporte que nosotros, los viejos, tenemos a menudo: ¡el deporte de la queja! No aprendáis de nosotros el culto de la «diosa queja». Es una diosa… siempre quejosa. Al contrario, sed positivos, cultivad la vida espiritual y, al mismo tiempo, id, sed capaces de encontraros con las personas, especialmente con las más despreciadas y desfavorecidas. No tengáis miedo de salir e ir contra la corriente. Sed contemplativos y misioneros. Tened siempre a la Virgen con vosotros en vuestra casa, como la tenía el apóstol Juan. Que ella siempre os acompañe y proteja. Y rezad también por mí, porque también yo necesito oraciones, porque soy un pobre pecador, pero vamos adelante.

Muchas gracias, no veremos de nuevo mañana. Y adelante, con alegría, con coherencia, siempre con la valentía de decir la verdad, la valentía de salir de sí mismo para encontrar a Jesús en la oración y salir de sí mismo para encontrar a los otros y darles el Evangelio. Con fecundidad pastoral. Por favor, nos seáis «solteras» y «solteros». ¡Adelante!

Fuente: Vatican.va

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