Un año en Garbealde

A inicio de curso me asignaron un nuevo destino pastoral, de Plentzia a Balmaseda – Zalla y con el mismo iba asociado, también, un cambio de acompañante pastoral. Luismari Vega ha sustituido a Aitor Solabarrieta en estas funciones. El cambio de zona, de vicaría y de la costa al interior de la diócesis.

Las tareas pastorales encomendadas las he llevado a cabo a lo largo de las mañanas de los domingos alternativamente en cada una de las sedes (Balmaseda y Zalla). A tal fin me desplazo todos los sábados a la tarde a Balmaseda, que es el punto de residencia del presbítero encargado de la zona con quien convivo a lo largo de mi estancia allí, junto con otro sacerdote, Miguel Vera, quien es titular de un grupo de parroquias dentro de la misma vicaría.

Tras las debidas presentaciones fui incorporado a la catequesis de los grupos de postcomunión, de modo que he acompañado a lo largo de todo el curso que ahora da fin, como colaborador de las catequistas que gestionaban estos grupos desde años anteriores. Los grupos se han reunido quincenalmente. Además, durante un fin de semana estuvimos junto con otros jóvenes de la vicaría en el albergue de Güeñes, donde se trabajó el camino de la amistad en grupo y con Jesús, mediante juegos, dinámicas, actividades y reflexiones.

Otro momento muy interesante ha sido durante la Semana Santa en Balmaseda, que se vive de un modo muy especial con sus procesiones y Vía Crucis; pero lo que más me ha llamado la atención es la Procesión del Silencio del Viernes Santo a la noche.

Bajo la custodia de la guardia romana se porta a hombros la talla del Cristo del Cementerio, seguida de la Dolorosa, de modo que la talla queda reintegrada a su lugar original en la capilla del camposanto y la Dolorosa retorna a la Iglesia de San Severino. La procesión se lleva a cabo bajo un emotivo silencio solo roto por el paso marcado por la guardia romana e iluminado con las luces provenientes de las velas que portan todos los fieles. Se trata de una talla de más de dos metros de altura por la que la población de Balmaseda guarda una gran devoción, pues a los pies de la misma es el lugar del cementerio en el que muchas generaciones se han despedido de sus seres queridos.

Otro gran momento fue el pasado 29 de abril en la Iglesia de San Severino de Balmaseda y bajo la presidencia del Sr. Obispo, D. Mario Iceta, cuando se llevó a cabo en una emotiva celebración la constitución canónica de la Unidad Pastoral de Garbealde de la que forman parte las parroquias y comunidades de Balmaseda y Zalla; asimismo, en la misma jornada se llevó a cabo la ordenación de Natxo Etxebarria como nuevo diácono permanente.

Los dos últimos fines de semana de mayo tuvieron lugar las primeras comuniones en las parroquias de la UP y con una excursión el uno de julio se da por finalizado el curso.

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