Un año en segunda fase

Jaime Pizarro, en su tercer año de seminario, nos cuenta su paso de primera a segunda fase.

Pasado ya un curso en segunda fase, he podido experimentar la diferencia entre la filosofía y la teología. Además, también he vivido el cambio de parroquia, de La Peña a Leioa.

La verdad es que, a pesar de que la filosofía debido a su densidad en algunos momentos, ha resultado algo pesada, a su vez también ha sido interesante. Con ella he conseguido una visión global de lo que ha supuesto el pensamiento humano a lo largo de los siglos, lo cual ayuda a formar la cabeza y a poder dialogar de manera más estructurada con el mundo de hoy.

No obstante, la teología ha captado, por mi parte, un mayor interés. En ella he podido estudiar, tan sólo a lo largo de este curso, tanto asignaturas bíblicas como eclesiológicas. Las bíblicas han sido muy satisfactorias porque me han ayudado a comprender en mayor profundidad la Biblia y así profundizar más en el mensaje que quiere transmitir. Las eclesiológicas han ido en este curso más del lado de la historia que de profundizar en la propia Iglesia. En ellas he estudiado cómo la Iglesia se ha ido formando, cómo ha ido expandiéndose y cómo ha ido, a pesar de las grandes dificultades, manteniéndose firme a lo largo de sus veinte siglos de historia; una buena catequesis para aprender a evitar errores ya cometidos y afrontar situaciones complicadas.

Por otro lado, el cambio de parroquia ha sido enriquecedor por el mero hecho de que es una realidad diferente a la anterior. Pero en cuestión de si una es mejor que otra o si estoy mejor en una u otra, la verdad es que a la conclusión a la que he llegado es que lo que hacen las parroquias son las personas, y como es inevitable, son diferentes. Ni mejores ni peores, tan sólo diferentes.


jaime pizarroJaime Pizarro
Seminarista Diocesano de Bilbao
1º Teología (II Fase)

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