Un superheroe ¿cura?

A varios seminaristas nos gustan los cómics, las películas, las series… A fin de cuentas somos hijos de nuestro tiempo. Pero lo que yo no sabía y un compañero me comentó es que un superheroe, que incluso ha salido en varias películas, ¡fue ordenado sacerdote!

El susodicho se llama Nightcrawler, Kurt Wagner, Rondador nocturno para nosotros, y es un personaje de Marvel, una de las principales compañías de cómics y superheroes desde hace años.

En determinado momento de su historia, abandonó el grupo al que pertenecía, los mutantes de la Patrulla-X o X-Men, para iniciar su formación para convertirse en sacerdote, su verdadera vocación. Una vez ordenado, volvió a su “grupo de referencia” después de que su iglesia fuera atacada.

Kurt compaginó sus actividades en la Patrulla-X con los estudios para el sacerdocio. Fue ordenado en una ceremonia que aparentemente se celebró en la Iglesia de St. Michael en Brooklyn, que fue supervisada por su tutor el Padre Whitney. Poco después tuvo su primer encuentro con la Iglesia de la Humanidad, una misteriosa secta, antimutante. La Patrulla-X rescató a Stacy-X del ataque de la Iglesia de la Humanidad al Rancho-X, el prostíbulo en el que trabajaba la mutante. Stacy intentó seducir a Kurt, pero él no correspondió a sus sentimientos debido a sus votos como sacerdote. Tras un ataque de la Iglesia de la Humanidad al Instituto Xavier, la Patrulla-X asaltó la base de la secta cristiana para descubrir que en realidad el sacerdocio de Kurt había sido todo un montaje de la Iglesia de la Humanidad para llegar a convertirlo en el siguiente Papa y después desenmascararlo como si fuera Satán (debido a su apariencia) el que había sido declarado Papa y así asumir el control del cristianismo.

Más allá de todos los giros argumentales típicos de las compañías, y de ese interés comercial de intentar integrar todas las sensibilidades, a mí me hizo reflexionar un aspecto: los superheroes también pueden tener fe y vocación, también son llamados, también pueden tener una relación con Dios. Y eso, para un chaval que coge un cómic (desde hace años o por primera vez) puede suponer todo un mundo.

Recuerdo cómo de chaval de 16 años, al ver la película X-Men 2 (Briyan Singer, 2003), y encontrarme con este personaje rezando el Salmo 22 “El Señor es mi pastor, nada me falta…”, me removió por dentro y dije: “ostras, incluso con gente que hiciera esas maravillas, hay algo más…”.

Ojalá que este año que estrenan tantas películas, series y cómics de superheroes, no nos quedemos sólo en la acción y el entretenimiento, sino que profundicemos un poco más, como Rondador Nocturno, y busquemos qué nos pide Dios en nuestra vida.

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