#VeranoMisión 2016: El mundo, una familia

El domingo 19 de marzo celebramos conjuntamente la oración vocacional de los terceros domingos de mes en la catedral, y la Campaña de Misiones Diocesanas Vascas de este año 2017, que se celebra tradicionalmente entorno a la festividad de San José. Este año con el lema “El mundo, una familia – Hauek dira nire anai-arrebak“, la campaña de este año quiere constituir un impulso a renovar la vocación misionera de nuestras diócesis, además de colaborar con los proyectos y seguir orando para que el Señor continúe suscitando vocaciones a la misión en nuestra tierra.

En este marco, recordamos la experiencia misionera de Aitor Uribelarrea, rector del seminario, y Francisco Pinilla, seminarista en III Fase (etapa pastoral), el pasado verano de 2016 en Ecuador.

aitor paulino y fran con chimborazo al fondo
Aitor, Paulino y Fran con el Chimborazo al fondo

Mi nombre es Fran, soy seminarista de la diócesis de Bilbao, y el pasado mes de agosto 2016 tuve la gracia de vivir 3 semanas de experiencia misionera en Ecuador, con Aitor, el rector del seminario. Paulino Ordax, misionero de nuestra diócesis, nos acogió durante este tiempo en Quevedo, en la parroquia de San Antonio de Padua o “La Venus”, como comúnmente se la conoce.

Tuvimos la suerte de compartir unos 20 días con la gente de las parroquias de Paulino, que nos acogieron desde el primer momento como un miembro más de la comunidad y de las familias. Además, Paulino se encarga de la pastoral en múltiples ámbitos, así pues, le acompañamos a residencia de ancianos, cárcel, otras parroquias, farmacia y centro médico parroquial, visitas a enfermos y familias más necesitadas… A lo que hay que añadir la participación en grupos y actividades de la parroquia, como el grupo Juan XXIII, el de jóvenes, las catequesis de infancia, celebraciones, y un largo etcétera.

aydee y su hijo con aitor en mision
Aydee y su hijo, de la parroquia de La Venus, con Aitor, a la vuelta de otra jornada de misión

Específicamente nuestra aportación se desarrolló en la misión parroquial que la comunidad tenía programada para esas fechas. La primera semana, participamos junto con más de 30 parroquianos en el envío puerta a puerta por las regiones más alejadas, anunciando que la parroquia les abría sus puertas, y explicando brevemente todo aquello que les ofrecía. Hay que tener en cuenta además que la presencia de otras confesiones cristianas y otras religiones es mucho mayor allí que en Bizkaia. La segunda semana, colaboramos en la acogida de todos aquellos que se acercasen, fruto del envío anterior: cada día a última hora de la tarde se desarrollaban unas charlas sobre las obras de misericordia (en el marco del Año de la Misericordia) y un momento de coloquio con la gente en la entrada de la iglesia.

aitor y fran con joseba en seminario riobamba
Aitor y Fran con Joseba Segura y el rector del seminario de Riobamba, Carlos Álvarez

Durante la tercera semana, aprovechamos para hacer un par de viajes a zonas diferentes de Ecuador. Visitamos a Joseba Segura (también misionero de nuestra diócesis en Ecuador) en Riobamba. Toda una aventura de viaje en el que pudimos conocer el gran cambio de región (y de gente) que supone viajar desde la costa a la sierra: ascender más de 3000 m. en un día, visitar el Kilotoa (un volcán inactivo con un lago en su cumbre, a 3900 m. de altitud) y la falda del Chimborazo (de más de 6.200 m.), tener que volver a ponernos un jersey… En Riobamba, tuvimos la suerte de conocer el Hospital Andino, el nuevo seminario y la casa de Monseñor Proaño, entre otros.

El otro gran viaje que realizamos fue a Junín y Portoviejo, zonas profundamente afectadas por el último terremoto en Ecuador.

fran visita planta de bananos
Visita a la planta de bananos con Antonio y compañía

Finalmente, destacar que tanto Aitor como yo quedamos profundamente impresionados por la vivencia de la fe de estas comunidades: fuertemente intensa en medio de una pobreza mucho mayor que la nuestra. Y a la par, el sentimiento de acogida “como uno más” de la familia y de la comunidad, que desde el momento de llegar ya tuvieron todos con nosotros. Vivimos unos días de profunda comunión entre dos diócesis tan diferentes, sólo por el hecho de ser hermanos en Jesucristo. Ciertamente, podemos construir “un mundo, una familia“.

Las relaciones de amistad actualmente se prolongan, y no sólo por Whatsapp o Facebook, sino también por el cariño y la oración. Hasta la próxima vez que nos encontremos…


Aquí os dejamos la galería de fotos de su experiencia misionera:

Experiencia misionera en Ecuador '16

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