#VeranoMision: Desde Ecuador, al finalizar nuestra experiencia misionera

En pocas horas nos encontraremos de regreso a nuestra diócesis de Bilbao, después de compartir estos intensos días aquí. Allí nos esperan las tareas que dejamos; un nuevo curso -también con nuevas expectativas, ilusiones, miradas, esperanzas…-; nuevos retos que deberemos ir afrontando… Pero no regresamos como vinimos. La experiencia de estos días ya han marcado nuestras vidas y las seguirán marcando porque seguiremos recordando, es decir “pasando por el corazón”, tanto acumulado.

Si la primera parte de lo vivido aquí fue rico, la segunda parte no lo ha sido menos, sobre todo porque ha completado y enriquecido, podríamos decir, lo que fueron los primeros días que fueron de aterrizaje.

En estos últimos días, como ya lo anunciábamos en el anterior artículo, se ha realizado la misión parroquial. Un grupo de unas 50 personas aproximadamente hemos ido a una zona de la parroquia conocida como Playa Grande para anunciar, casa por casa, lo que la parroquia les ofrece. En la mayoría de las casas -comentábamos todos en el compartir posterior-, nos han recibido con una actitud muy abierta y receptiva. A pesar de que en no pocas casas nos respondían que eran evangélicos o testigos de Jehová, nos recibían con gran acogida y cordialidad. Muchos de ellos manifestaban su agradecimiento y compromiso de asistencia a lo que les convocábamos: unas charlas que tendrían lugar durante tres días, a una bendición de las familias y a otra serie de actividades en las que se podía participar.

La respuesta a las tres charlas, como a la bendición de las familias fue todo un éxito, el templo casi lleno y, lo que más cuenta, la gente agradecida y en algunos casos sorprendida porque lo que encontraron no se lo esperaban. Sin lugar a dudas, todo un signo de lo que puede hacer el Señor en nuestras vidas cuando nos abrimos a su presencia y nos dejamos conducir, a pesar de las dificultades.

Si bien esto es el hilo conductor de lo que ha marcado esta segunda parte de nuestra estancia no sólo ha consistido en esto.

Cabe reseñar también nuestra presencia en algunas de las fiestas patronales que han tenido lugar estos días en nuestro alrededor: San Camilo y el Divino Niño en Quevedo; San Jacinto en el pueblo vecino de Buena Fe.

La participación en la celebración eucarística, así como en la comida posterior con los sacerdotes y personas que trabajan en las distintas comunidades parroquiales; el diálogo y compartir con tantos otros que se han acercado y compartido con nosotros ha sido otra de las experiencias muy enriquecedoras.

También la participación en la convivencia de los grupos de juventud de la parroquia de la Santísima Trinidad del barrio de Guayacan, en Quevedo, donde colaboramos con una charla, confesando, y en todo aquello que nos sugerían.

El sábado pasado, 19 de agosto, también acudimos al pueblo de Vinces, invitados por Washington Macías, para la presentación del libro “Enviados a servir”, del cual es su autor. Dicho libro quiere recoger la historia de los misioneros vascos –laicos-as, religiosos-as, sacerdotes- en el pueblo de Vinces y en la provincia de Los Ríos durante estos casi setenta últimos años. En dicho encuentro también participó Xabier Eskauriatza, con unas pinceladas de esta historia que amenizaron mucho dicha presentación.

Ahora, en estos últimos días de despedidas de unos y otros -personas y grupos con los que hemos compartido- tantos recuerdos llenan un poco de tristeza el corazón pero seguiremos en contacto, a pesar de la distancia, con tantas personas que a partir de ahora, para unos y otros, no nos seremos indiferentes.


Experiencia misionera en Ecuador - agosto 2017


Aitor Uribelarrea

Aitor Uribelarrea Gamero
Sacerdote Diocesano de Bilbao
Rector del seminario

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