VIII DOMINGO T. ORDINARIO “CICLO C” 3 MARZO 2019

TEXTO BÍBLICO:  Lc. 6, 39-45

“De lo que rebosa el corazón habla la boca”

DISPONERSE

+ Busca un espacio para iniciar con tranquilidad este rato de escucha de la Palabra. Hacer la señal de la cruz fijándote en lo que dices. Te puede servir para adentrarte en la oración y centrarte en lo que vas a hacer.

+Silénciate por dentro: entra dentro de ti. Pídele ayuda al Espíritu Santo, que habita en ti. Céntrate en lo que haces. Respira profunda y pausadamente. Pídele al Señor que te ayude a acoger la Palabra a la manera que María lo hizo, con sencillez y humildad. ¿Qué canto o qué oración crees que puede ayudarte a entrar en la presencia del Señor?

LEER 

+ Haz una lectura reposada del texto. Lee despacio, lentamente, en voz alta y haciendo pausas de silencio. Busca comprender qué dice el texto. Al terminar, dí con fe: “Palabra de Dios”.

+ Lee en tu Biblia: Lc. 6, 39-45

+ ¿Cuántas pequeñas parábolas encuentras en este texto? ¿Cuáles son? ¿Puedes identificar las cualidades que ha de tener un discípulo del Reino de Dios?

+ Más luz para profundizar en el texto: Neh. 8, 2-4.5-6.8-10 / Sal. 8, 8-15 / 1ª Cor. 12, 12-30

+ Comparaciones claras y fundadas en la vida cotidiana para expresar las cualidades que ha de tener un discípulo expuestas en tres pequeñas parábolas. El discípulo debe tener lucidez, no andar a ciegas pues ha de guiar a otros; permanecer en una conversión personal continua, debe mirarse por dentro; y dar fruto, que también dependerá de lo que haya en su interior. Además y sobre todo no debe juzgar a los demás sin antes mirarse el mismo en sus intenciones y en su forma de obrar.

ESCUCHAR

+ Haz silencio de nuevo. Céntrate en identificar qué mensaje tiene este texto para ti, tal como estás. Ábrete a decir que sí, como María.

+ Señor, ¿qué me dice a mí este texto? ¿Qué quieres cambiar de mi vida con este mensaje? ¿Qué cualidades del discípulo del Reino de Dios quieres que tenga en cuenta para mi vida?

+ Mira a Jesús señalando mediante parábolas las cualidades que ha de tener un discípulo. Mira a Jesús denunciando de forma implacable nuestra inclinación a juzgar a los demás. Mira a Jesús poniendo el acento en los frutos que se obtienen. Mira a Jesús dando a entender que lo que exteriorizamos proviene de lo que tenemos en el interior.

ORAR

+ Responde al Señor a partir del texto que has leído. Da respuestas a lo que su Palabra hace en tu corazón. Preséntate ante el Señor con sinceridad. Ora con sencillez. Dile que estás dispuesto a seguir creciendo, y pídele lo que todavía no puedes lograr, lo que necesitas.

+ ¿Qué te sugiere decir al Señor la lectura orante y creyente de este texto? Habla con el Señor sobre cómo te sientes cuando te sabes juzgado por los que te rodean. ¿Y tu juzgas a los demás? Habla con el Señor.

+ ¿Por qué no le pides perdón al Señor por las veces en las que juzgas a las personas con las que vives? Pídeselo con el corazón, no con la boca. Pídele que te dé capacidad de perdonar a los que te juzgan y hablan de ti.

VIVIR

+ Mira tu vida desde el texto que has leído. Mírate por dentro. A continuación mira las personas que te rodean, a la luz de este texto. ¿Qué ves?

+ ¿Cómo puedes llevar la enseñanza de esta lectura a la realidad en la que vives? ¿En qué se te va a notar que has leído y creído este texto? ¿Cómo te lo van a notar las personas con las que vives?

+ Llevar la vida al Evangelio y el Evangelio a la vida. Mira tu vida desde la vida de Jesús. A partir de ahí, verás la viga en el ojo y estarás pendiente de dar buenos frutos.

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