XI Domingo de Tiempo Ordinario 2018

“Es la semilla más pequeña, y se hace más alta que las demás hortalizas” (Mc. 4, 26-34)

XI Domingo de Tiempo Ordinario – 17 de junio de 2018

DISPONERSE

+ Busca un lugar tranquilo que te posibilite permane-cer un rato en silencio. Respira profundamente va-rias veces. Entra dentro de ti. Conecta, pide ayuda al Espíritu Santo que habita en tu corazón.

+ María te enseña a abrir el corazón. Un avemaría con sencillez te servirá para disponer el corazón para el encuentro con Jesús en el texto de hoy. Pide al Espíritu Santo que te dé humildad y sencillez -como María- para acoger la Palabra en el corazón.

LEER

+ Lee despacio varias veces el texto. Haz pausas de silencio. Lee el texto en voz alta alguna vez. Para comprender qué dice el texto, usa las notas de tu Biblia. No te agobies por lo que no entiendes. Besa el texto al terminar.

+ Lee en tu Biblia: Mc..4, 26-34

+ ¿A qué se asemeja el Reino de Dios en la primera parábola? ¿Sabes cómo es un grano de mostaza? ¿Y la planta de la mostaza? ¿Por qué Jesús habla con parábolas? Observa la distinción que hace Jesús con sus discípulos.

+ Más luz para profundizar en el texto: Ez. 17,22-24 / Sal. 91, 2-16 / 2ª Cor. 5, 6-10

+ Parece que no es cierta la afirmación de Cristo: “El Reino de Dios está aquí”. ¿Dónde? ¿En qué se nota? En realidad es que el reinado de Dios es un proceso de larga duración, como el de la semilla desde que es sembrada hasta que llega a producir fruto. La vitalidad y la fuerza interior de la semilla impide que el proceso se detenga y lo impulsa hacia adelante. Dios es el que se encarga de ello. El hombre no lo entiende o no se da cuenta, pero el Reino está creciendo y desarrollándose. Y producirá fruto abun-dante, y alcanzará un desarrollo inesperado y grandioso.

ESCUCHAR

+ Quédate con la frase o palabras del texto que más te llegan. Guarda estas palabras en tu corazón y repítelas interiormente. Déjate sorprender. Mira a ver qué tiene que ver el texto contigo, como estás ahora, con tu realidad de hoy.

+ ¿Qué te supone que el reino de Dios vaya creciendo casi imperceptiblemente sin que el sembrador sepa cómo? ¿Qué tiene que ver el reino de Dios contigo? ¿Qué te parece que Jesús se adapte a la capacidad de comprensión de la gente?

+ Mira a Jesús haciendo comparaciones sencillas para dar a conocer el Reino. Mira a Jesús adaptándose a los conocimientos y capacidades de las personas a las que se dirige. Mira a Jesús que señala que el Reino de Dios tiene una fuerza irresistible, progresiva, que no se ve, pe-ro que acaba con la manifestación plena y definitiva, con las espigas maduras y la cosecha. Mira a Jesús que indica que lo que empieza desde muy poco, casi despreciable, se convierte en mucho.

ORAR

+ Da respuestas a lo que la Palabra de Dios te sugiere. Habla con el Señor con tus propias palabras desde lo que has leído en el texto. Dirígete al Señor con confianza y verdad. Ábrele el corazón. Da gracia, alaba, pide, ayuda, ama…

+ ¿Qué tienes que responder al Señor sobre cómo es el Reino? Habla con el Señor de lo que no comprendes de Él y del Reino. ¿Qué te interpela decirle acerca de las cosas pequeñas, sencillas y las semillas del Reino?

VIVIR

+ Pregunta al Señor qué dice esta lectura a tu forma de vivir. Mira las intenciones de tu corazón en tus relaciones personales desde la vida de Jesús. Deja que la Palabra ilumine y guíe tus pasos, tu día a día.

+ ¿Qué aspectos de tu vida precisan crecer poco a poco, casi desde cero, pero todos los días aunque no se vean? ¿A qué relaciones personales hay que dar tiempo y confiar en que Dios es quien las hace crecer a su ritmo?

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