XXXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO, CICLO B

TEXTO BÍBLICO:  Mc. 12, 28b. – 34

“Amarás al Señor, tu Dios.  Amarás a tu prójimo”

DISPONERSE

+ Haz silencio. Trata de serenarte. Detén tus pensamientos y deja a un lado todo lo que inquieta y preocupa. Pide al Espíritu Santo que te asista durante la oración. Céntrate en lo que estás haciendo. Fíjate en María, maestra de oración y de escucha de la Palabra de Dios.

+ ¿Cómo puedes concentrarte en lo que vas a hacer? ¿Cómo sueles pedir ayuda: un canto, una oración, un rato de silencio…? La humildad te mete en la presencia de Dios.

LEER 

+ Lee el texto varias veces. Lee despacio. Haz pausas de silencio. Pon mucha atención. Saborea el texto, paladea las palabras. Sitúate en el pasaje del Evangelio. Mírate dentro de la escena.

+ Lee en tu Biblia: Mc. 12, 28b. – 34

+ ¿Por qué responde Jesús con dos mandamientos, si solo le preguntan por uno? ¿Puedes contar cuántas veces aparece en el texto una forma de la palabra amar? ¿Distingues entre las expresiones: “no estar lejos” y “estar dentro”?

+ Más luz para profundizar en el texto: Dt. 6, 2-6 / Sal. 17 / Heb. 7, 23-28

 + Los judíos andan discutiendo con Jesús con mala voluntad (Mc. 12, 13-27). Y aparece un hombre sincero: en la maraña de leyes y preceptos que los judíos distinguían en la Ley, no es fácil orientarse. ¿Qué es lo más importante? Jesús le contesta con dos citas bíblicas: Dt. 6, 4-5 (1ª lectura) y Lev. 19, 18. Jesús une indisolublemente -y esto es una novedad para los judíos- el amor de Dios con el amor al prójimo. El amor es lo más importante y lo que da sentido a todo. Vale más que todos los ritos y todo el culto. Las palabras del hombre son señal -dice Jesús- de que “está cerca del reinado de Dios”.

ESCUCHAR

+ Guarda silencio. Deja que las palabras calen y resuenen en tu corazón. Disfruta que Dios quiere encontrarse contigo en su Palabra. Déjate llevar. Pon atención a lo que el Señor te quiere decir personalmente a ti a partir del texto.

+ ¿Comprendes que la respuesta de Jesús comience por “escucha”? ¿Cómo suena en tu corazón las expresiones “con todo…” y “con toda…”? ¿Cuál es el mensaje principal de este texto para tu vida? ¿Qué es para ti lo primero para seguir a Jesús hoy?

+ Mira a Jesús entre las preguntas y respuestas de los escribas y fariseos. Mira cómo prioriza, cómo valora, cómo relaciona el amor a Dios y al prójimo que tenemos cerca. ¿Te parece que Jesús sabe lo que dice? ¿Crees que su vida explica lo que dice del amor? Mira cómo le llaman maestro, como deja sin más preguntas. ¿Ves como Jesús va al grano -la ley del amor- y deja la paja de los ritos y preceptos en manos de los cumplidores?

ORAR

+ ¿Qué ocurre en tu corazón? Cuéntale al Señor lo que te dice el texto que has leído. Habla con el Padre con confianza de hijo. Háblale desde el corazón. Expresa tus sentimientos. Habla de lo que más te llega.

+ Deja que tu corazón haga preguntas a Jesús y espera en silencio sus respuestas. Háblale del amor que hay en tu vida. Cuéntale lo que más te duele. El entiende de sufrimientos y de vencer al mal. Háblale con todo tu ser, enteramente, sin dejar nada.

VIVIR

+ Si dejas que la Palabra llegue al corazón, pasan cosas de Jesús en tu vida. Su vida se aprende sirviendo al prójimo. Da vueltas a un mensaje sencillo durante el día.

+ ¿Cómo relacionas el amor a Dios con el amor a tu prójimo? ¿Te queda claro qué es lo primero para Jesús? Nadie mejor que tu puede revisar las buenas costumbres y cumplimientos que te enredan y no terminan en Jesús. ¿Cómo vives lo de amar al prójimo como a ti mismo? Puede que en esta lectura orante y creyente de hoy haya algo de Jesús que llega a convertir pequeñas cosas que haces sin amor.

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