CUARESMA, MOMENTO DE VOLVER A LA ALEGRÍA

Por mi vida —oráculo del Señor Yahvé—, que yo no me complazco en la muerte del malvado, sino en que el malvado se convierta de su conducta y viva (Ez 33,11). Con este texto del profeta Ezequiel comenzamos a rezar los salmos de la hora sexta en cuaresma. Con él, quiero dar comienzo a esta reflexión.

Dios a lo largo del Antiguo Testamento ha ido enviando personas (Jueces, profetas) al pueblo de Israel para que vuelvan la mirada y el corazón hacia él. Y el profeta Ezequiel nos dice la razón fundamental, para que la humanidad viva, para que cada uno de nosotros viva. Por eso la cuaresma es un camino, un tiempo de alegría, porque nos conduce a la pascua, a la vida. es importante mirar el camino que pisamos, pero también es necesario mirar hacia la meta a la que caminamos, que nos recuerda la razón de nuestra caminata.

¿Qué es lo que espero o busco en este tiempo de cuaresma? ¿ordeno mí vida para la pascua, al encuentro con Cristo resucitado?

En la Biblia hay muchos relatos de conversión, pero hoy me gustaría fijarme en dos que todos conocemos: la conversión de Zaqueo (Lc 19,1-10) y la parábola del Hijo prodigo (Lc 15, 11-32).

Nos ponemos como un personaje de cada relato y procuramos mirarlo como si estuviésemos en la misma escena, como una persona dentro de la multitud. En el primer texto, Zaqueo aparece subiéndose a un árbol para ver a Jesús pasar, quiere saber quién es. Pero para ello antes ha tenido que reconocer su condición, no llega a la altura media. Se pone a la vista de todos para ver a Jesús. Podríamos decir, aunque el no lo supiese, que Dios le invita a dejarse ver para que pueda ver la vida, el anuncio de que Dios quiere habitar en su corazón. Este encuentro con Jesús le posibilita la conversión. Su vida ya no es la misma, lo cual le hace devolver con creces todo el dinero que había robado y a dar la mitad de lo que es suyo a los que lo necesitan, aprende que en la entrega de la vida a Dios y al otro es donde uno es verdaderamente feliz.

En la parábola del hijo prodigo podemos observar una señal de atención, de un posible peligro. Como cuando vamos por la carretera y vemos una señal de peligro porque pueden pasar animales salvajes. De normal no pasan, pero pueden pasar y por eso hay que estar atentos.

Pues al segundo hijo le pasa esto, ve la señal y no le hace caso. Está viviendo alegremente en la casa de su Padre y decide irse fuera, con los bienes del Padre y renunciando a él. Cree que fuera de la casa paterna es capaz de gozar de la vida del mismo modo o mejor. A nosotros nos puede pasar que nos acostumbremos a Dios, que le hagamos una rutina y olvidemos el gozo y la alegría que disfrutamos estando con él, el amor primero del que nos habla el apocalipsis (2,3).

Por eso el retorno a casa tiene que ver con el recuerdo de ese amor, de esa vida. y una vez recordado y acogido ese deseo de ese bien, el hijo puede finalizar la conversión de su corazón poniéndose en marcha y llegando a casa. Pero hay que recordar que es el Padre el que le mete en casa, el que sale a su encuentro. Y después de todo eso vuelve a la fiesta que es la vida en Dios.

Pero también hay que recordar al hermano, que viviendo en la casa no es capaz de disfrutar la vida con el Padre. Podemos estar en la parroquia, pero no la disfrutamos. Es como estar medio dormido viendo pasar el tiempo, las cosas, estando en un lugar en otro, pero sin una relación profunda con Dios, que es posible que se nos haya ido apagando poco a poco. Necesitamos una llamada de atención, ver que es lo que nos ha pasado, hablarlo, rezarlo y retornar a la alegría.

Espero que esta reflexión os haya ayudado a volver vuestra mirada a Dios con alegría, sabiendo que este camino de conversión podemos ver la meta, que es la mejor meta que podemos esperar.


Jaime Pizarro Riñón. Seminarista de segunda fase. Estudiante de Teología

(Visited 46 times, 1 visits today)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.