II DOMINGO DE PASCUA, CICLO C

TEXTO BÍBLICO:  Jn. 20, 19 – 31

“A los ocho días llegó Jesús”

DISPONERSE

+ Deja al Espíritu Santo que obre en tu vida. Déjale hacerte buena tierra para la acogida de la Palabra y dar fruto en tu vida. Pídeselo de verdad, con fe.

+ Comienza orando a María. Fíjate en su serenidad. Aprende de Ella a guardar las palabras en el corazón.

+ ¿Sabes callar por dentro? ¿Sabes silenciarte? Concéntrate. ¿Qué sueles hacer para permanecer con serenidad cuando tienes que hacer algo importante?

LEER 

+ Lee muy despacio, con mucha atención al texto. Haz pausas de silencio. Busca comprender qué dice el texto. Usa las ayudas de tu Biblia. Pon atención en cada palabra. Sitúate en la escena.

+ Lee en tu Biblia: Jn. 20, 19 – 31

+ ¿Cómo se encontraba el lugar en el que estaban los discípulos antes de la llegada de Jesús? ¿Cómo saludó Jesús a los discípulos? ¿Cómo se encuentran los discípulos antes de la llegada de Jesús? ¿Y después? Fíjate en Tomás. Observa qué es lo que dice antes de ver a Jesús y una vez que lo ha visto y ha metido la manos en su costado.

+ Más luz para profundizar en el texto: Hch. 5, 12-16 / Sal. 127, 2-27 / Ap. 1, 9-11. 12-13. 17-19

+ Están encerrados por miedo a los judíos cuando se produce la primera aparición del Resucitado a los discípulos. El miedo es sustituido por la alegría al reconocer al Señor. Reciben la “paz” de Jesús. Reciben la misión, como Jesús la ha recibido del Padre. Reciben el Espíritu para esa misión, que incluye antes que nada el perdón de los pecados. Tomás no estaba con ellos y no cree en su testimonio. La segunda vez esta y pronuncia la mayor confesión de fe del Nuevo Testamento: “¡Señor mío y Dios mío”.

ESCUCHAR

+ Quédate con la frase o palabras del texto que más te impresionan. Haz silencio interior. Abre los ojos y oídos al corazón. Déjate hacer.

+ ¿Qué tiene que ver este texto con tu vida de hoy? ¿Tú también te encuentras con miedo e inseguridad sin Jesús? ¿Necesitas ver para creer? ¿Tienes experiencia de Jesús Resucitado como para afirmar: “¡Señor mío y Dios mío!”? ¿Por qué son dichosos los que creen sin haber visto?

+ Mira a Jesús que aparece entre los discípulos para cambiar sus miedos en alegría. Mira a Jesús deseando la paz a los discípulos. Mira a Jesús entregando el Espíritu Santo. Mira a Jesús haciendo todo lo posible por que Tomás crea. Mira a Jesús con los signos de la crucifixión. Mira a Jesús que ha vencido a la muerte. Mira a Jesús que es Dios y Señor.

ORAR

+ Habla con el Señor sobre tu fe y sobre tu falta de fe. Dialoga con serenidad y de corazón sobre tus miedos e inseguridades. Pídele que se haga presente en medio de tu vida.

+ ¿Por qué no repites varias veces: “¡Señor mío y Dios mio!”? Repítelo con el corazón antes que con la boca. Permanece repitiendo con tranquilidad esta confesión de fe durante unos minutos.

VIVIR

+ Lleva a tu vida el texto que has leído. Aterriza. Concreta. Tú eres testigo de Jesús. Sabes que no es lo mismo vivir con fe que sin fe. Vive con la alegría de los discípulos cuando Jesús apareció entre ellos.

+ ¿Qué encuentras en esta lectura para tu vida? ¿Te sientes enviado por el Señor para ser su testigo? ¿Vives desde la certeza de que Jesús es tu Dios y tu Señor?

 

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