– ¡Ay, Kepa! Creo que no te vi tan contento ni siquiera cuando viniste a anunciarnos tu Ordenación.
– ¿Tú crees, Madre?
– Lo decían todas las Hermanas, en el desayuno. Que, en Misa, todo en tus palabras y gestos ha sido alegría y júbilo.
– Pues, si lo dicen las Mikelinas…
– Ha sido un gozo que celebraras hoy la Misa con nosotras. Este Tino…
– Ya, Ana ya me tiene contados algunos de sus desa-Tinos, jejejé.
– ¡Mírale, qué graciosete!
– Han estado con Sor Cruz, la Superiora de las Pasionistas. Las tres. Y, también, Paco, nuestro Visitador.
– ¿Tú no la conoces?
– No, pero me he citado con ella para el viernes que viene.
– ¿Y cómo han ido esos encuentros?
– Muy bien. ¡Qué te voy a decir! Todo es alegría e ilusión. Y la Esperanza de que se abra un tiempo nuevo.
– Esperanza, ¡esa es la palabra clave!
– Sor Cruz parece ser una Monja muy notable. Quizá, no adornada de una sabiduría tan atrayente como la de la Madre Catalina…
– Te perdonaré por esta vez, tramposo.
– … pero muy centrada, experimentada y sensata. ¡Y creyente, a carta cabal!
– ¿Sabes qué edad tiene, más o menos?
– Unos setenta.
– ¡Ah, pues, esos años dieron Monjas muy buenas!
– Tiene algunas cosas bien originales.
– ¿Sí?
– Debió de preguntar a las tres, por separado, si tenían su habitación limpia y ordenada.
– ¡Amigo, eso algunas no lo pasan por alto! Y no es ninguna tontería.
– En absoluto lo es. A ellas se lo aclaró, y también a Paco Asteguieta.
– A ver…
– Que a ella, por más que se lo traten de explicar, no le cabe que alguien que no es cuidadosa y sensible para las cosas ordinarias y sencillas, pueda serlo para Dios y las Hermanas.
– ¡Eso sí es sabiduría, Kepa!
– ¿Cómo va a cumplir los Votos, sin engaños, si es incapaz de ordenarse en lo pequeño?
– Te he dicho yo que esa generación de Monjas es de oro.
– Sí, pero es de las más jóvenes del Convento. Y hay dos encamadas.
– ¿Cómo lo van a hacer, entonces, para acoger y formar a estas tres?
– Ahí están dando vueltas al asunto el Monasterio, la Federación y la Diócesis. Las tres candidatas pueden ser determinantes para el futuro de esa Comunidad. Pero, hoy en día, ésta no tiene capacidad para acogerlas.
– Ese problema se nos presenta en muchísimos lugares, tristemente.
– Parece que va a ser la Madre Cruz la Maestra de Aspirantes, durante ese año inicial de la Formación, en que aún no han de habitar el Convento más que por determinados períodos. Se trata de que ella vele por su Formación en el Carisma Pasionista.
– ¿Y el resto?
– La Formación humana, espiritual y eclesial más general se la van a encomendar a una Tiburciana, bastante joven, que va a tener un trato más directo con ellas, dentro y fuera del Convento.
– ¡Cuánto me alegra que se esté buscando respuesta! Que, dicho sea de paso, me huele a acierto.
– Y luego está lo de la Peregrinación vocacional a Ovada, Tarquinia y Lucca.
– ¡Qué lugares tan emblemáticos para la Familia Pasionista!
– El Obispo lo tiene entre ceja y ceja, aprovechando el paso de estas tres. Ya veremos.
– ¿Ya no te gustan nuestros mantecados, Kepa? ¡No los has probado!
Continuará…
Francisco Javier Rojas
Director del secretariado para los Monasterios de Clausura de la Diócesis de Bilbao
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