LA VIDA BOCA ARRIBA XXII

– ¡Ahí va, D. Serafín, ud por aquí!
– ¡A las muy buenas! Sí, Ana, los Curas también comemos pan; ¿’no lo sabías?
– ¡Hombre!, es que nunca me había encontrado con ud aquí.
– Pues, llevo diez minutos. ¡Y eso que al ver qué poca gente había, he pensado «esta es la mía»!
– Se le ve impaciente, sí.
– Lo que está aguantando esta empleada creo que no lo he soportado yo nunca en el despacho parroquial. Y eso que me vino aquella señora empeñada en que bautizase a su perro o aquel cabo del ejército que montó un cisco, queriendo conseguir que su hija se sentara en el sitio del concelebrante, en las Primeras Comuniones.
– ¡Jajajá! ¿Y se acuerda de aquella señora que empezó a recorrer la iglesia, en plena Misa, repartiendo propaganda de un sitio de esos donde hacen las uñas? No la conseguimos parar hasta que, al pie del presbiterio, intentaba subir para entregársela también a ud.
– ¡Uy, es verdad, no me acordaba! Pues, estas gentes, mucho peor. Han vuelto loca a la empleada, que ha sacado y hasta envuelto palmeras, pastas, bollos de mantequilla… total, ¡para pedir un cortado! Si sacarina o azúcar y qué tipo de azúcar ha merecido otra deliberación profusísima… ¡Mira, y ahora saca un billete de 100 Eur … para pagar un cortado! ¡Y hasta especifica cómo quiere el cambio! Me están entrando ganas de llamar a los municipales…
– Cálmese, D. Serafín. Oiga, estuve en la charla de ayer, en las Angustias.
– Yo no pude, al final. ¿Qué tal, la Madre Campo?
– Me encantó, D. Serafín. Habló de la Vida Contemplativa con un amor que encandiló a los asistentes; por cierto, media iglesia.
– ¡Ah, pues eso es mucha gente! Me alegro. Es una Monja muy preparada espiritual y humanamente.
– Lo cierto es que las charlas que han organizado en el Obispado, con motivo de la Jornada Pro Orantibus, están interesantísimas.
– Si todas lo han sido tanto como la primera, en la que sí estuve, te doy la razón.
– Pero, hay algo que no entiendo. ¿Por qué la Madre Campo sí puede salir del Convento para una charla? ¡Si es Monja de Clausura!
– ¡Ya, pero de Clausura constitucional! Así que, puede hacer salidas para tareas de apostolado.
– Pero, la Madre Catalina habla muy bien…
– Ella no puede porque es de Clausura papal.
– ¿Y no es injusto?
– No, cada Monasterio puede reflexionar sobre el tipo de Clausura que quiere vivir. Pero, una vez que se decide por uno de los dos, ha de sujetarse a su propia elección. Tampoco creas que se diferencian tanto…
– ¡Mire a estos! Por si fuera poco, se les caen, ahora, las monedas encima de los pasteles del mostrador!
– ¡Paciencia, Ana, paciencia!
– ¡Menos guasa, D. Serafín!
Continuará…
Francisco Javier Rojas
Director del secretariado para los Monasterios de Clausura de la Diócesis de Bilbao
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One thought on “LA VIDA BOCA ARRIBA XXII

  1. Lara

    Interesante repaso el que estamos haciendo de la mano de Ana para conocer los distintos tipos de vida consagrada. Vamos aprendiendo todos con ella.

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