LA VIDA BOCA ARRIBA XXX

– ¡Qué alegría, Kepa!
– ¡Qué diré yo, Madre Catalina! De nuevo contigo. Y de nuevo, en este locutorio.
– ¡Cuánto sabe de tu Vocación!, ¿eh?
– Sí. Ya sé que se lo chivaste a Ana. ¿Te acuerdas?
– ¿Cómo no me voy a acordar?
– Fue muy contenta de aquí. Pero, de aquello, hace más de un año.
– Es que vienes muy poco, ¡caray!
– Tienes razón. Pero hasta aquí, hay que llegar, ¿eh?
– Con lo que nos gusta en los Monasterios que os acerquéis a decir qué hay. ¡Por no hablar de Profesiones, Funerales y Fiestas de la Santa Patrona! ¡Ay, los Curas! ¡Los peores!
– ¡Caray, Madre, qué recibimiento!
– ¡Jajajá!, anda, no te hagas la víctima. ¡Que ya sabes tú que aquí se te quiere mucho!
– ¡Muchas gracias! ¡Claro que lo sé! Y a la recíproca…
– Luego, me cuentas qué tal vas, pero dime qué tal esa chica, Ana, antes de que se me olvide preguntarte.
– Ha habido sus altibajos, pero, aunque no acaba de dar el paso, parece decantada por la Vida Contemplativa…
– Esa chica es Monja. Su Vocación es esa, claramente. Pero, es ella la que tiene que reconocer esa Llamada y responder.
– O sea, que no estaba yo equivocado.
– ¡Qué va! Desde que estuvo aquí, rezo por ella a diario. Para que diga sí al Señor en la Vida Contemplativa. Y que lo haga con nosotras, si es Su Voluntad. Pero, que es Monja, eso lo veo con la misma nitidez con la que te estoy viendo ahora a ti.
– Hace unas semanas, me puse serio con ella.
– ¿Sí?
– Es que, se nos había instalado en una actitud autocomplaciente, que no llevaba a ningún puerto.
– Muy peligrosa, esa situación. ¡Y muy de hoy!
– Donse, te acuerdas de él…
– ¡Cómo no!
– Donse dice que él ha visto perderse más de una Vocación por no haber sabido reaccionar a tiempo en una situación así. Que él mismo siempre lamentará haberse inhibido, por excesivos y falsos respetos, en lugar de ayudar a esos Vocacionados a confrontarse con los hechos.
– Es asunto muy delicado. ¿Ya estaremos alguno libre de haber metido la pata?
– No lo creo.
– Cada vez más, parece como si, permanentemente, tuvieran que quedar todas las opciones abiertas, pero, Kepa, ¡vivir es optar! Y optar supone definirse y, por tanto, descartar opciones para abrazar otras con todo lo que se es.
– No elegir también es una elección.
– ¡Y no me hace más feliz! ¡Qué gran mentira es lo contrario!
– Dar la vida por algo, por un ideal.
– Sí, pero no me seas tan correctín: ¡Nosotros damos la vida por Alguien! ¡Que antes ha entregado la Suya por nosotros, en auténtico delirio de Amor!
Continuará…
Francisco Javier Rojas
Director del secretariado para los Monasterios de Clausura de la Diócesis de Bilbao
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