Este curso 2019 – 2020 pasara a la memoria colectiva como un año atípico, marcado cor el COVID -2019. Quería compartir cual ha sido mi experiencia. Este curso he cambiado de parroquia, antes estaba en San Francisco Javier en Bilbao, con Fernando Marcos de acompañante pastoral. Ahora estoy en Barrika, Urduliz y Plencia con Borja Uriarte.

Este año ha sido una oportunidad para conocer otro tipo de pastoral en donde mi actividad se ha centrado los viernes por la tarde en el grupo de Elaiak, de Sopelana, con los preadolescentes (de 9 – 10 años hasta los 17). Nos reuníamos de siete a ocho y tratábamos de una manera lúdica temas por medio de los cuales trabajaran los valores cristianos con la aplicación práctica en su vida. Realmente es muy gratificante, ya que a veces uno lleva preparado un tema y los chavales suscitan un debate, en donde te das cuenta de sus inquietudes y se crea un clima muy distendido para el dialogo.

Por otra parte los domingos por la mañana en Urduliz teníamos la catequesis con los niños de tercero. Si algo hay que decir de ellos es que nunca dejan de sorprenderle a uno la capacidad de reflexión que tienen. Lo cual me lleva a pensar lo importante que es hablarles de Jesús a edades tempranas, ya que de esta manera tienen la oportunidad de desarrollar la capacidad de simbolización y de apertura a lo trascendente, así como a la interpretación de los acontecimientos del mundo y de la vida desde esta clave, posibilitando así la experiencia de Dios.

Además de esto la celebración de la eucaristía, ha tenido un gran peso, ya que fuera aparte de ser algo muy entrañable, es ahí en donde uno cae en la cuenta de la importancia de la corresponsabilidad de las personas de la parroquia. Sin su colaboración sería imposible que todo funcionara tan bien, quienes se preocupan  de que el templo este listo para la celebración, porque el sacerdote va de un pueblo a otro sin casi tiempo para parar, los que se dedican a la administración, a la atención de la catequesis, los grupos… sin ellos no marcharían bien las cosas.

Pero vino el COVID y cortó todo esto que os estoy contando, como si hubiera sido un tsunami, y no dejara títere con cabeza. Entonces el curso cambio radicalmente de rumbo y todo esto quedo suspendido. Nunca sabes donde Dios, se va a hacer presente, y SI, Dios también se hace presente en la adversidad. En tiempo de confinamiento, que en un primer momento puede no tener nada positivo, puede tenerlo. ¿Y en este caso?… ha sido una oportunidad para rezar más, celebrar la Semana Santa de una manera distinta y poder convivir más de cerca con los compañeros seminaristas. Vivir juntos esta experiencia seguro que ha ayudado a reforzar nuestras relaciones.

Por suerte parece que poco a poco vamos regresando a la normalidad, y siendo cierto que nuestros hábitos de vida ya no serán los mismos, también seguro valoramos de manera diferente los pequeños placeres de la vida que dábamos por supuesto, como es el dar un paseo, o relacionarnos de manera libre con las personas que más queremos, entre otras.

Quería terminar con una cita de San Juan Pablo II, de quien acabamos de celebrar el centenario de su nacimiento,  y que he tenido muy presente en este confinamiento:

«Dios actúa en los acontecimientos concretos y personales de cada uno de nosotros. No permitáis que el tiempo con el que el Señor os obsequia trascurra como si todo fuera una casualidad»


Gorka Campos Sáez de Lafuente

Seminarista de segunda fase

Estudiante de Teología

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