Pascua

“El que permanece en mí y yo en él,
ese da fruto abundante” (Jn. 15, 1 – 8)

V Domingo de Pascua – 29 de abril de 2018

DISPONERSE

+ Decide encontrar un lugar tranquilo. Ponte cómodo, respira hondo. Busca silencio y quietud. Céntrate en lo que haces. Pide al Espíritu Santo que te ayude y te guíe. Ábrele tu corazón.

+ Una canción o algún signo externo te ayudará a entrar mejor en la onda de Dios. ¿Te sabes alguna canción de invocación al Espíritu Santo? Pide al Espíritu Santo que te haga sentir y ver lo nuevo que este texto tiene para ti.

LEER

+ Lee muy despacio, con mucha atención al texto. Haz pausas de silencio. Lee varias veces, algunas de ellas en voz alta. Busca comprender qué dice el texto. Usa las ayudas de tu Biblia. Pon atención en cada palabra. Sitúate en la escena.

+ Lee en tu Biblia: Jn. 15, 1 – 8

+ ¿Qué sabes de la vid y los sarmientos? ¿Por qué se secan unos sarmientos mientras que otros dan fruto? ¿Qué significa el verbo “permanecer”? ¿En qué consiste la gloria del Padre?

+ Más luz para profundizar en el texto: Hch. 9, 26-31 / Sal. 21, 26-32 / 1ª Jn. 3, 18-24

+ Siete veces aparece en el evangelio de hoy el verbo “permanecer”. Se está hablando de la unión entre Jesús y sus discípulos y la de los discípulos con Jesús: unión íntima, de vida, de pensamiento y de acción, imprescindible para “dar fruto”. La imagen de la vid y los sarmientos ilumina esta idea. El Padre es el viñador, que cuida de la vid y los sarmientos y recibe gloria de la fecundidad final de la planta.

ESCUCHAR

+ Quédate con la frase o palabras del texto que más te impresionan. Haz silencio interior. Abre los ojos y oídos al corazón. Déjate hacer. Cae en la cuenta de que es Dios quien quiere hablarte para tu vida de ahora.

+ ¿Qué te dice esta parábola? ¿Cómo permaneces en Jesús y Él permanece en ti? ¿Qué te sugiere lo de dar fruto?

+ Mira a Jesús llamándose verdadera vid, como en el Antiguo Testamento aparece Israel como viña elegida y plantada por Dios. Mira a Jesús hablando de permanencia en Él. Mira a Jesús invitando a que sus palabras permanezcan en sus seguidores. Mira a Jesús queriendo que des fruto, fruto abundante, porque en eso consiste la gloria del Padre.

ORAR

+ Ten cuidado de la rutina y no salir de las mismas palabras y planteamientos de siempre. Pisa tierra, no te vayas a las nubes. Responde a quien te habla. Usa tus propias palabras para hablar con el Señor de lo que te dice el texto.

+ ¿Qué tienes que decirle al Señor de esta lectura? Háblale con confianza de tus permanencias y de tus infidelidades. ¿Por qué no hablas también del modo en que Él permanece en ti?

VIVIR

+ Mira tu forma de vida desde la vida de Jesús. Busca aprender de sus gestos y detalles de servicio a quienes lo necesitan. La Palabra de cada día va dando sentido y luz a todo lo que ocurre.

+ ¿Qué tiene que ver esta lectura con los sacramentos? ¿Y con la oración? ¿Y con la escucha de la Palabra? ¿Invitas y acompañas a las personas que te rodean a permanecer en Él?

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