Hoy no es nada fácil responder a esta llamada. Resulta absolutamente sorprendente que cientos de jóvenes llamen todos los años a las puertas de los seminarios españoles dispuestos a entregar toda su vida para ser otros Jesús. Y que lo hagan a pesar de que en casi todas las televisiones continuamente se injurie y ridiculice al sacerdocio católico desde los informativos a los programas basura, desde los dibujos animados a las series narrativas, desde las tertulias a los documentales televisivos que difunden la tesis de que el celibato como el secreto de confesión deberían estar prohibidos y penalizados.

Pero no es sólo la televisión, también está el mundo educativo. Miles de profesores de Instituto inculcan en los adolescentes y en los jóvenes una imagen nefasta de los curas.

En realidad, podemos decir que si existe un chivo expiatorio en la cultura laicista que se nos impone, ese es el del escarnio al sacerdocio.

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